Días pasados algunos de ellos fueron desmalezados y limpiados incluso con máquinas viales, lo que provocó que la población de animales (entre ellos ratas y víboras) huyeran hacia las casas cercanas.
Una familia de la zona estuvo a punto de ser atacada por una de estas serpientes; pudieron salvarse gracias a la intervención de su gata, que montando guardia en el patio de la casa familiar advirtió la presencia del reptil y lo cazó.
“La víbora era una yarará; media por lo menos un metro. La gata estaba en el mesón del patio, la vio y la cazó. La semana pasada a otra vecina se le metió una yarará en su casa: llamó a los bomberos y se llevaron el animal. Sufrimos la presencia de ratas y cuises”, contó.
Inseguridad, malezas y hasta víboras en las 240 Viviendas de Alto Comedero