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Sueño y grasa corporal: el mal descanso aumenta el sobrepeso y la obesidad

Una nutricionista explica que para adelgazar, hay que dormir bien. Las hormonas reguladoras del peso funcionan de noche.

¿Cuántas veces escuchamos que de noche hay que comer liviano? Seguramente, muchas. El tema es que nada es excluyente al momento de no aumentar de peso, sino que se trata de “un todo”: la disciplina alimenticia durante la semana, el ejercicio físico, la ingesta de alimentos naturales y poco procesados, y las horas de sueño, todos factores elementales para el equilibrio del cuerpo.

A diferencia de lo que creemos, dormir entre 7 y 8 horas diarias no es un tema menor o un mero cliché, sino que tiene sus fundamentos médicos. Un buen descanso es clave para el bienestar físico y psíquico y para no engordar. El cuerpo, creámoslo o no, funciona como el motor de un auto y fue diseñado a la perfección. Cuando lo forzamos más de lo debido, comienzan las fallas y los desajustes, entre ellos, el posible aumento de peso.

La licenciada en Nutrición Jorgelina Azzaro (M.N. 6.371) explicó que “se debe prestar más atención a la rutina del sueño, ya que repercute en la acumulación de grasa y líquidos.

Para ella, son necesarias al menos siete horas de sueño nocturno de buena calidad, ya que existen dos hormonas que regulan el apetito y que funcionan mucho mejor cuando dormimos: la leptina, que inhibe las ganas de comer; y la ghrelina, que las estimula.

“Cuando hay falta de descanso, se altera el equilibrio entre ambas, con una menor secreción de leptina y mayor de ghrelina, provocando una mayor necesidad de consumir alimentos más calóricos, ricos en grasas y azúcares”, argumentó.

Y añadió: “Ambas, son hormonas que, si bien funcionan todo el día en el organismo, tienen un papel preponderante y un mayor rendimiento o funcionamiento durante el sueño. Entonces, al dormir poco, se secreta una menor cantidad de leptina y, en consecuencia, se segrega mayor cantidad de la otra, la ghrelina, que es la hormona que estimula el apetito”.

Entonces ¿cómo lograr mantener una rutina de sueño prolija? “Tratando de acostarse a la misma hora, no utilizando la cama para comer o trabajar, y dejando de usar los dispositivos móviles dos horas antes de ir a dormir”, aconsejó.

En esa misma línea, recomendó además “evitar comidas nocturnas muy abundantes y acostarse con el estómago lleno (esperar entre 1 hora y media y dos horas postcena), evitar bebidas con mucha cafeína (como café, gaseosas, té verde), y no hacer ejercicio antes de irse a la cama, ya que genera endorfinas que levantan anímicamente a la persona y dan la sensación de euforia, impidiendo conciliar el sueño”.

Desventajas de permanecer más horas despiertos que lo recomendado

Según Azzaro, eso provoca “cansancio, ansiedad y los famosos ataques de hambre (o arrebatos impulsivos de ansiedad oral), cuya necesidad es ingerir alimentos de paso; esos rápidos y procesados que tenemos de reserva en la alacena y que contienen azúcares y grasas”. “Existen varios hábitos que, a pesar de que no están relacionados con la alimentación diaria o regular, tienen un impacto importante en el volumen del cuerpo”, explicó.

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Foto: Pexel 

Foto: Pexel

Respecto a las consecuencias de la falta de sueño en las personas, lanzó: “Al día siguiente de haber dormido poco, se tiene más hambre. Además, obviamente, se consumen más alimentos durante el tiempo que estamos despiertos y eso tiene un impacto en el organismo”.

FUENTE: Con Bienestar

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