La medida urgente fue dispuesta por la jueza ambiental, Laura Flores, a solicitud de la Unidad Fiscal Ambiental, tras recibir una serie de informes técnicos demoledores elaborados por especialistas del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Un escenario de desidia y riesgo biológico
Los profesionales que realizaron las inspecciones previas en el terreno constataron que el lugar presentaba condiciones absolutamente incompatibles con el bienestar de los animales. El informe que fundamentó la decisión judicial detalló el avanzado deterioro del predio, la total ausencia de pastizales suficientes para asegurar la alimentación de los camélidos y severas deficiencias en la disponibilidad de agua.
A este crítico panorama se sumaba el mal estado de los cercos perimetrales —lo que exponía a los animales a constantes peligros— y una absoluta falta de atención continua por parte del responsable del establecimiento. Según advirtieron los peritos, la situación no solo ponía en riesgo la salud inmediata de los ejemplares, sino que atentaba de manera directa contra la conservación de la especie, protegida por leyes nacionales e internacionales.
Histórico traslado hacia la Puna
El procedimiento de rescate se concretó mediante un complejo trabajo articulado que demandó la participación de la Policía de la Provincia, autoridades locales y miembros de la comunidad con experiencia en el manejo de camélidos.
Para garantizar la transparencia y el cuidado de los ejemplares, la magistrada designó a veedores del Cuerpo Interdisciplinario de Expertos (CIE), quienes supervisaron que el arreo y la carga se realizaran bajo estrictos protocolos para minimizar el estrés y los riesgos físicos de las vicuñas.
Tras el exitoso operativo, las 41 vicuñas fueron trasladadas hacia el Potrero Nº 4 de la Estación Experimental Agropecuaria Abra Pampa del INTA. En estas instalaciones de la Puna jujeña, los animales ya reciben atención veterinaria especializada, monitoreo continuo, agua y pastura adecuada para iniciar su proceso de recuperación, mientras en los tribunales capitalinos continúan las actuaciones judiciales contra el dueño del criadero clausurado.