Rovella Carranza y su dudoso paso por la provincia
Una importante obra hídrica en Yala fue clausurada cuatro veces en el último año por no respetar las normativas municipales. A pesar de las multas millonarias, el comisionado Tizón afirma que la empresa se desentiende de las leyes y ha intentado reanudarla varias veces.
La constructora Rovella Carranza es una de las más importantes del país, con treinta años de trayectoria y habiendo adjudicado un sin fin de obras públicas durante las últimas décadas, al nivel de las polémicas Odebrecht o Roggio.
Pero el prestigio no ha sido suficiente para que su propietario Mario Rovella esquive el “escándalo de las coimas”. Su nombre se ha popularizado recientemente por ser mencionado en la lista del financista arrepentido Ernesto Clarens.
La tragedia del derrumbe en la capital jujeña sumó un capítulo más a la serie de irregularidades y fatalidades que rodean a esta enigmática empresa.
El comisionado municipal de Yala, Santiago Tizón, puede dar cuenta de esto. Obras hídricas similares a las del barrio Huaico, también fueron asignadas a Rovella Carranza en su jurisdicción. Pero debido a las reiterados problemas con las autorizaciones municipales, las obras han sido clausuradas.
El acueducto Yala – San Salvador fue adjudicado a través del organismo nacional ENHOSA y comprende múltiples etapas que van desde la colocación de cañerías, pasando por una planta potabilizadora y una estación de bomberos. Pero como cualquier vecino que pretende construir, es obligatorio que pase por las dependecias municipales a presentar planos y obtener permisos.
“Nos sorprendió que hace dos semanas otra vez reanudaron tareas, por lo que procedimos a una nueva clausura. Es la misma obra que tuvo el accidente y si bien se presentaron, hasta la fecha la medida sigue vigente”, afirmó Tizón.

