Derrumbe trágico: detalles del rescate y el peor final
El megaoperativo para rescatar a los sobrevivientes y recuperar el cuerpo de las tres víctimas implicó una tarea compleja que involucró a casi un centenar de profesionales de tres ministerios.
En la jornada de ayer, empleados de la empresa contratista Robella Carranza que realizaban obras de conexión de acueducto se vieron complicados por un desmoronamiento y tres de ellos quedaron bajo tierra.
El incidente ocurrió alrededor de las 15:00 en calle Airampo y Av. Bolivia de barrio Huaico, inmediaciones al RIM 20.
Los primeros en llegar
Tras lo sucedido se montó un megaoperativo de rescate con más de 80 personas afectadas y tres ministerios ( Infraestructura, Seguridad y Salud) articulándose para concretar la difícil tarea.
Seguridad: Policías, bomberos, defensa civil
Infraestructura: Maquinarias y fuerza técnica
Salud: Personal del SAME y de emergencias.
Los primeros en arribar a la zona fueron los pertenecientes al área de Defensa Civil, Bomberos, y Policía. A los que luego se sumaron los ingenieros que coordinaron la parte técnica.
El comisario Mamaní de Bomberos de la Policía fue quién que coordinó la parte del rescate.
Trabajadores rescatados y tres víctimas fatales
Durante el megaoperativo se auxilió a varios trabajadores pero conforme avanzaban las horas se conocía la trágica noticia de tres fallecidos: Rafael Balderrama, Ariel Martínez y Gastón Ponce.
Las tareas de rescate de los tres cuerpos continuaron promediando la tarde- noche.
Los socorristas recuperaron primero los cuerpos de Balderrama y Martínez y, con mayor demora, el de Ponce cerca de las 7 de la mañana de hoy.

El temor a un nuevo derrumbe
Uno de los factores claves en cualquier emergencia de esta índole o cualquier otra es el tiempo, el de reacción (en la aplicación del protocolo de rescate) y el de ejecución (la concreción misma del rescate).
Hubo ciertos cuestionamientos respecto del hecho de que se prolongaron las tareas hasta esta mañana.
Consultado al respecto, el ministro de Seguridad, Ekel Meyer , confirmó que las tareas de rescate se realizaron en tiempo record.
El mayor inconveniente, señaló, es que, por las caracterizas del suelo ( arcilloso y con movimiento de tierra húmeda), seguía latente la posibilidad de un nuevo derrumbe. Eso obligó a tomar medidas preventivas que prolongaron los tiempos.
"Los ingenieros indicaron el peligro de nuevo derrumbe y que había que apuntalar todo alrededor de la zanja. Había riesgo de vida de quienes hacían el rescate", precisó.

