El aberrante episodio, ya catalogado como presunto femicidio, no solo vuelve a conmover a la sociedad jujeña sino que alerta una vez más sobre las fallas en las políticas de género.
Preocupación por la violencia de género en Jujuy
La abogada y referente de la Multisectorial de Mujeres, Mariana Vargas, expuso profunda preocupación por lo que considera es un retroceso estructural y cultural en materia de políticas de género y protección a las víctimas de violencia.
Mencionó el reciente (presunto) femicidio en Alto Comedero y casos brutales de extrema violencia como el de una joven en Perico que fue abusada y quemada, sobrevivió de milagro tras despertar de un desmayo. En tal sentido, la letrada señaló que la baja en las estadísticas de femicidios consumados en ciertos períodos se debe a la "suerte" o a factores ajenos al agresor como que la víctima logre escapar, pero que las tentativas siguen reflejando la misma intención homicida.
Según expuso, se ha pasado de una etapa donde las posturas misóginas resultaban incómodas a una donde "vuelven a sentirse cómodos". Por ello, criticó la instalación de discursos, incluso desde sectores oficiales y proyectos legislativos, que sostienen que la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas, lo que genera miedo en las mujeres a la hora de denunciar si no cuentan con pruebas científicas inmediatas.
Denunció el vaciamiento de políticas públicas, el ajuste salarial que precariza aún más a las mujeres, impidiéndoles salir de círculos de violencia por razones económicas, y el recorte o falta de promoción de los beneficios de la Ley Iara en Jujuy.
Por otra parte, expuso de manera alarmante que Jujuy registra el mayor índice de abusos sexuales, con el agravante de que existe un subregistro debido a que muchas víctimas no se animan a denunciar. Siguiendo esa línea, agregó que la justicia está volviendo a exigir pruebas de "resistencia física" para demostrar la falta de consentimiento en abusos sexuales, ignorando el shock o la inmovilidad defensiva de las víctimas.