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Meningitis, un enemigo oculto que acecha al cerebro

En términos sencillos, la meningitis es una infección del sistema nervioso central, el gran centro de operaciones de nuestro cuerpo.

Es una enfermedad que  inflama las meninges, que son las membranas que recubren justamente el cerebro y la médula espinal.  

Lo que hace grave a esta enfermedad es que en la mayoría de los casos no siempre son posibles su diagnóstico y tratamiento tempranos. Dos cosas cruciales no solo para salvar la vida del paciente, sino para evitar secuelas.

Puede presentarse de distintas maneras. En forma de meningitis bacteriana aguda, de meningitis viral, de encefalitis o de infecciones locales representadas en abscesos cerebrales.

Meningitis bacteriana aguda

Cualquiera de estos casos  puede manifestarse con un cuadro que se presta a confusiones, a que se crea que no se trata de algo grave: algo tan normal como fiebre y  dolor de cabeza,  que no representan  señal de alarma alguna.

Pero,  en poco tiempo, la persona puede sufrir alteración de la conciencia y signos neurológicos focales, es decir, fallas en el funcionamiento del cerebro,  la médula espinal y los nervios.

Por ejemplo, la meningitis bacteriana —que es la más mortal— se caracteriza clínicamente por fiebre y cefalea (dolor de cabeza) intensa, náuseas y vómito, rigidez de la nuca y, frecuentemente, erupciones en la piel. Síntomas que, sin embargo, podrían ser asociados a otras enfermedades.

Meningitis viral

La causa más común de la meningitis  son los virus, las bacterias y los hongos, “pero el riesgo está en que normalmente uno no sabe que tiene meningitis”.

Esta enfermedad —agrega— le puede dar a una persona de varias maneras: por una infección en cualquier parte del cuerpo que, a través de la sangre, viaja hasta el cerebro; por casos en los que el virus de una neumonía afecta al cerebro; por una infección en el oído. Y, en otros casos, porque se trata de una persona que simplemente porta  la enfermedad y debido a esa condición se convierte  en un foco de epidemias.

Meningitis encefalitis

Solo cuando se trata de una meningitis provocada por la ‘Neisseria meningitidis’, es que logra transmitirse de persona a persona. En todo caso, la recomendación es descartar rápidamente cuál es el germen que la produce.

“Las meningitis bacterianas son las más fuertes que se presentan, se transmiten fácilmente y son más progresivas. El deterioro de la salud del paciente se puede ver en cuestión de horas. Incluso puede ser letal. En ese poco tiempo se debe ser rápido en el tratamiento, mientras que las meningitis por virus son comunes por esas gripas que dan con fuerte dolor de cabeza y malestar general”, señaló el médico.

Señales de alarma 

Aunque los síntomas son muy comunes, hay varias  señales de alarma que conviene no confundir con otra enfermedad, como  episodios gripales fuertes, los cuales pueden parecer normales. 

Lo aconsejable es estar pendiente a un cambio mental o a una alteración de la conciencia. Otras señales pueden ser  sensación permanente de querer dormir, fiebres altas, dolores permanentes de cabeza, dificultades para caminar, rigidez de la nuca, brotes en la piel y alteraciones en los miembros superiores o inferiores.

Vacunas, una esperanza

Existen trece grupos de virus y bacterias responsables de la meningitis  que se pueden tratar con tres tipos de vacunas y que además brindan protección a niños menores de 5 años,  preadolescentes y adolescentes y personas que van a estar concentradas en un mismo lugar, como los miembros de organismos de defensa, viajeros, personas privadas de la libertad y miembros del Ejército.

Los adolescentes son la población que en mayor proporción es portador de la bacteria por lo que en ellos existe un alto riesgo de transmisión. Por eso se recomienda que sean vacunados a los 11 o 12 años y que tengan una dosis de refuerzo a los 16.

Los esquemas de vacunación desde la infancia proveen algunas defensas sobre algunos virus que provocan la enfermedad, pero no están todos, así que en general todos estamos propensos a sufrir meningitis. Lo que se debe hacer en un caso epidémico, una vez se detecte un brote, es  generar el hacinamiento para que no se disperse la enfermedad”.

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