Los alimentos fermentados y sus beneficios para la salud digestiva
En la dieta mediterránea siempre hemos contado con alimentos como el yogur, el vino, la cerveza, las aceitunas… que han sido sometidos a un proceso que permite el crecimiento de determinados microorganismos (principalmente levaduras, pero también pueden ser bacterias o mohos), utilizados por la humanidad desde hace muchos siglos, y que, en general, tienen grandes propiedades para la salud digestiva.
Ventajas de los alimentos fermentados
Los alimentos fermentados son, sin duda, una de las mejores fuentes de probióticos para mejorar la flora intestinal y “ayudan a reducir determinadas molestias, como pueden ser las digestiones pesadas o molestias digestivas en el caso de baja tolerancia a la lactosa”. Según los nutricionistas, además, “permiten absorber mejor algunas vitaminas y minerales como el calcio, hierro y cinc y asimilar mejor las proteínas. Pero, además, estos productos suelen ser más ricos en vitaminas (especialmente del grupo B y C) y son de más fácil digestión que los alimentos sin fermentar”. De acuerdo con algunos estudios, también tendría importantes beneficios para el sistema inmune, para equilibrar el colesterol o prevenir la diabetes tipo 2.
¿Alimento ocasional o diario?
En función de la naturaleza del alimento, la frecuencia de consumo recomendada puede ser variable ya que debemos tener en cuenta que, en algunos casos, el producto final es muy rico en sal, como es el caso de los quesos curados. Es por ello que resulta difícil hacer una recomendación genérica al respecto en cuanto a la frecuencia de consumo recomendada.
No obstante, teniendo en cuenta que es deseable realizar una alimentación variada, sería perfectamente saludable incluir estos alimentos en una planificación de menús equilibrada”.

