Política |

Un evento para jóvenes emprendedores, contaminado por los crónicos del Estado

Resulta verdaderamente asombroso, por no decir indignante, observar cómo un encuentro regional en Jujuy, que debería ser la caja de resonancia del empuje de jóvenes emprendedores, ajenos a los vicios de la política, , termina convertido en un desfile de obsecuentes y oportunistas de siempre.

La Fundación Pensar, ese riñón intelectual del PRO que alguna vez catapultó a la presidencia a Mauricio Macri, quien cumplió con Jujuy renovando el aeropuerto y enviando fondos para el parque lineal, hoy abre la puerta a quienes traicionaron ese mismo proyecto apenas dejó el poder. Una postal que expone, sin matices, la fragilidad de la memoria política.

Pero lo más grave no es solo esa falta de coherencia, sino la insolencia de ver a funcionarios que llevan décadas atornillados al Estado pretendiendo dar cátedra de desarrollo productivo. Justamente en un temario que refleja, punto por punto, todo lo que no se hizo.

Solo desde una mirada anacrónica se puede sostener que el turismo se promociona únicamente con paisajes, ignorando que el verdadero motor es la infraestructura. Esa que hoy brilla por su ausencia, mientras los recursos se diluyeron en proyectos millonarios fallidos y en una matriz productiva endeble, impulsada durante la gestión de Gerardo Morales, que dejó como saldo una deuda asfixiante en dólares.

En lugar de diques, sistemas de riego o caminos para el Jujuy productivo, quedó el marketing de la deuda. Una construcción discursiva que no resiste el contraste con la realidad.

Y surge una pregunta inevitable: ¿quién asesoró a María Eugenia Vidal? Una dirigente que intentó proyectarse en el sector privado tras su paso por la gestión pública, pero que hoy, por un evidente error de lectura política, se presta a una foto junto a figuras que llevan décadas viviendo del Estado, afectando su propia imagen.

¿Qué pueden aportar estos actores a un joven que busca emprender? Muy poco, o nada.

El norte argentino sigue atrapado en el estancamiento, no por falta de talento, sino por dos factores estructurales: la inseguridad jurídica y la falta de infraestructura básica. Condiciones indispensables para atraer inversiones y generar desarrollo real, pero ausentes incluso en el temario de este encuentro.

A esto se suma una realidad que la dirigencia evita abordar: nadie se anima a discutir en serio la inseguridad jurídica que atraviesa la región. Sin reglas claras, no hay confianza; y sin confianza, no hay inversión posible.

La seguridad jurídica, hoy más que nunca, es un activo estratégico. Un verdadero “commodity” global que, junto con la infraestructura,esas obras que no se ven pero sostienen el progreso, define el futuro de cualquier economía.

Sin embargo, Jujuy sigue rehén de una dirigencia anacrónica, enquistada hace décadas en el Estado, repitiendo recetas que solo explican el fracaso actual. Los mismos actores, las mismas prácticas, los mismos resultados.

El saldo es claro: una oportunidad perdida. Mientras el mundo demanda previsibilidad, aquí se prioriza la foto y el discurso vacío. Y en ese juego, quienes terminan pagando el costo son, una vez más, los jóvenes emprendedores.

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