Noviembre, llegando al final de la travesía anual
Undécimo y penúltimo mes del año nos invita a mirar con anhelos el tiempo, a reflexionar acerca de las acciones negativas que nos tocó vivir, tanto personales como las de diferentes aspectos sociales, políticos, económicos. Nos invita a quedarnos con las positivas que nos alientan, con los recuerdos que nos instauran en un mundo mejor.
Entonces, recordamos algunas anécdotas de la Diosa Isis que alguna vez representó a este mes.
Según la mitología, Isis fue una de los cuatro hijos gemelos de la diosa del cielo Nut y del dios de la tierra Geb.
Durante este periodo, Egipto vivió una de sus épocas más prósperas, de buenas cosechas, y crecidas del Nilo que ayudaban a mantener la tierra fértil. Y como obsequio para la humanidad, la pareja de dioses regaló a los hombres y mujeres las artes de la civilización. A Isis le legó la pintura, la música, la danza, el arte de cocinar y el de tejer.
Fue reconocida como la madre de todos y el ejemplo a seguir, la reina y la diosa de los dioses.
También se la identifica con la Virgen María por su simbolismo. Las letanías a Isis y a María son idénticas. Isis cura enfermos irreversibles. Sus procesiones son muy semejantes a las que vemos en Semana Santa, entre otras similitudes.
En síntesis, este simbolismo altruista que se proyecta al mes de noviembre debemos hacerlo nuestro. Es motivo para agradecer y ver la belleza de las cosas sencillas, la esencia de la religión y la espiritualidad de los antiguos egipcios. Las flores de jacarandá en este momento tiñen de lila el paisaje, alfombran la tierra, y los bienes culturales de Jujuy nos animan a ser optimistas.
Tengamos esperanzas de que vivenciaremos una realidad superadora, celebraciones importantes de noviembre así lo requieren: Día de todos los Santos y de los difuntos, de la Tradición, de la Soberanía Nacional, de Santa Cecilia, la Música, entre otros.
Bienvenido, Noviembre.


Susana Quiroga

