La medida impulsada por el municipio sigue siendo criticada y rechazada por distintos sectores sociales, entre ellos los estacioneros, uno de los directamente afectados por el recargo.
El presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles local, Alfredo González, dijo que el tributo acarreará pérdida de ventas, ya que los transportistas elegirán cargar nafta en otras provincias o jurisdicciones.
“El problema será la perdida de ventas que se hagan con transportes y empresas. Históricamente, tuvimos el mismo precio que otras provincias, pero con esta diferencia, las empresas grandes cargarán fuera de la provincia”.
Además, dijo que al transporte alternativo será especialmente perjudicado porque “si cargás una vez al mes, el impuesto es lo mismo que una gaseosa, pero los taxistas cargan el tubo de GNC tres o cuatro veces por día. Pagarán entre $ 10.000 y $ 20.000 más por mes”.
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De acuerdo a González, “el porcentaje no aparece discriminado en la factura, se debería exigir, pero todavía se están reacondicionando los sistemas. Si uno paga una tasa debería recibir una contraprestación de servicio; deberíamos exigir que pavimenten la cuadra de mi casa, que las calles estén en condiciones”.
“Cuando depositemos las ganancias pagaremos Ingresos Brutos además de la cifra de la Municipalidad. Se supone que la ordenanza tiene cubierto ese tipo de gastos, que hay un inciso que cubre esos gastos, y no son números que cambien la ecuación. El problema de la tasa no es ese costo, sino que hay obras sin hacer. Algunas que se prometieron y no se hacen. No sabemos de dónde sacaron el cálculo para la tasa, la pusieron en vigencia y no hay plan de obras”.
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