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Las instituciones Jujeñas manoseadas

La élite autoritaria de la provincia realizando prácticas para beneficio propio.

Estaba pensando, viendo todo lo que pasa en las diferentes instituciones y sectores de la sociedad, que si no resolvemos las cuestiones de fondo, con la seriedad que requiere las circunstancias, toda medida que se anuncia, con bombos y platillos, está condenada a nacer con un final anticipado y esto pasa y va a seguir pasando porque no se asienta en estructuras sólidas.

Tanto en el país como en la provincia de Jujuy se observa la misma brecha entre las normas escritas y su funcionamiento en la práctica, la forma que ejecutan, esta es la verdadera tragedia, porque no podemos mirar al costado y obviar en las metodologías implementadas para hacer cumplir las reglas.

Ahora, comprendiendo este contexto, nadie discute todo este accionar, pero es claro el motivo del porque no se hace y es porque va contra el statu quo y se debe ser funcional para el gobierno de turno, quien cree que puede estar por encima de las reglas jurídicas.

Es entonces que utilizan el recurso más básico, para resolver medidas importantes y es a través de la excusa que hay que resolver lo urgente, lo que acontece ya, la problemática que va surgiendo en el día a día. Vivimos en el país y la Provincia de las urgencias, sin dedicar tiempo para discutir las cosas realmente importantes y tener en cuenta todo lo que ello implica, desde presupuesto, ideas, decisión política, etc. Cuando discutimos lo importante las urgencias, serán menores, porque se las estudiara desde la raíz.

Las élites que gobiernan Jujuy por ejemplo se esmeran sistemáticamente en ver como hacen para evadir la aplicación de las leyes, rozando con lo inconstitucional. Y es así que vemos como las manipulan para zafar ellos y sus partícipes necesarios, para perseguirte a vos, que cuestionas y visibilizas ciertas prácticas que ellos cometen, es muy perverso el tema.

Las leyes están, existen, pero el gran problema es su aplicación de modo que queda en evidencia el gran fracaso de las reglas escritas que generan, en definitiva, inestabilidad en el sistema, donde están en juego las instituciones, los derechos básicos que tenemos como ciudadanos, entre otras cuestiones fundamentales para mantener el bienestar social y el estado de derecho.

Dentro de ese paquete de leyes, no aplicado como corresponde, está el sistema de divisiones de poderes, por elegir solo un ejemplo que no es para nada menor. Dentro de nuestro sistema democrático, establecido en la Constitución Nacional, pero sin embargo no limita los avances discrecionales del gobernador Morales, quien avanza de acuerdo a sus propias facultades por estar frente al Poder Ejecutivo y no a las facultades que establece la carta orgánica.

De modo que si medimos la relación entre las reglas formales y los resultados esperados, la conclusión es que vivimos en un sistema democrático débil en el que debemos convivir todos los ciudadanos. Entendiendo que dentro del sistema democrático requiere que las leyes se apliquen en forma pareja e igualitaria para todos ya que frente a la ley somos todos iguales.

Para que comprendamos la importancia que tienen las instituciones dentro de una sociedad, primero debes entender que son, estas hacen referencia a los límites formales con un marco jurídico, concebidos por los seres humanos y aceptados como obligatorios dentro de un sistema de gobierno. Cuando hay debilidad institucional y se las corrompe, esa igualdad de todos tan pregonada, frente a la ley, se ve totalmente neutralizada.

La política entorpece los esfuerzos por aplicar las leyes a su manera, sobre todo en las políticas públicas que deberían enfrentar y solucionar las desigualdades que atormentan día a día a la sociedad, rompiendo con todo el concepto de estado de derecho, estado de bienestar y bien común.

Lo que vemos aquí es que por lo general la ley protege a las élites jujeñas autoritarias y a sus intereses, que son múltiples no solo económicos, pero sabemos que no es un tema nuevo sino que lleva un prontuario instalado desde hace 40 años en la Provincia Jujeña. De modo que ninguna democracia puede funcionar sin instituciones fuertes.

Un caso concreto es lo que vemos en el marco de la crisis en la división de poderes en Jujuy, los jueces del Superior Tribunal de Justicia deberían tener garantías de continuidad de por vida en sus cargos lo cual les permitiría actuar con independencia política, sin embargo, se violan esas garantías constitucionales de independencia ya que Morales hace lo que quiere con la corte, provocando que los magistrados voten a favor de los deseos y caprichos del Gobernador. Si un fallo va en contra del poder puede provocar su destitución, esto obviamente viene pasando, de modo que la situación modifica dramáticamente la conducta y accionar de los jueces llevando a una clara tragedia institucional.

Lo mismo ocurre en caso de los fiscales en la Provincia, quienes están adiestrados, para firmar cualquier “barbarazo”, en beneficio de esta élite autoritaria.

Estos patrones de comportamiento judicial se dan en un contexto de debilidad institucional, pero se alejarían por completo en un escenario de fortaleza y manteniendo el marco jurídico de dichas instituciones que, lamentablemente, no es el caso de la Provincia de Jujuy, donde vemos sumamente debilitadas y dañadas al conjunto de ellas.

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