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El cambalache educativo

Corrían las primeras décadas del siglo XX y un mundo alocado e imprevisible asomaba por la vida de todos, fue entonces que Enrique Santos Discépolo, escribía el famoso Cambalache.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor

Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador

Todo es igual, nada es mejor

Lo mismo un burro que un gran profesor

Dice uno de sus párrafos que perfectamente podría ser aplicada a la Jujuy de hoy, a la Jujuy de Gerardo Morales, que desprecia el esfuerzo y de todo hace un gran Cambalache.

Una vez más, el gobierno va por los chicos, por los más débiles y los más perjudicados de este constante desvarío que vive la provincia.

Por segundo año consecutivo, los costos de la impericia del gobierno la pagarán los chicos ingresantes a primer año.

En Jujuy no hay la cantidad de bancos suficientes para la demanda, llevan seis años de gobierno y aun no logran al menos encausar un problema harto conocido.

Otra vez pretenden que un sorteo, disfrazado de justicia, sea el que disimule sus propias falencias e impericia.

Un sorteo es tan solo la acción y resultado de sortear, es decir, cuando se somete a cosas o personas al arbitrio de la suerte, es el azar.

Con este concepto queda claro que para el Gobierno de Morales, un lugar en una escuela es tan solo un objeto al que se accede tan solo por obra del azar.

El sentido de pertenencia, el derecho a elegir, el derecho a que los chicos sigan en el mismo establecimiento que cursaron su escuela primaria y su núcleo de amigos entre otras cosas, Morales las cambio por un sorteo.

En los últimos años, diversos investigadores han estudiado las implicancias de promover un sentido de pertenencia en los establecimientos educacionales, todas estos estudios apuntan a un solo sentido, el reconociendo de los beneficios hacia los estudiantes y hacia la comunidad escolar de generar un sentido de pertenencia al establecimiento educacional.

Hoy los pedagogos y sociólogos del mundo sostienen que las escuelas y sus líderes educativos pueden ayudar a los jóvenes a encontrar su lugar en la sociedad, especialmente aquellos que se desarrollan en contextos vulnerables.

Los chicos en este país son cada vez más expulsados del sistema y solo la educación será capaz de generarle una malla de contención en este complejo presente.

Los chicos, especialmente los que pertenecen a los sectores más vulnerables, necesitan estar seguros de quiénes son, de dónde vienen, de dónde se encuentran actualmente y dónde quieren estar. Es así como el sentido de pertenencia en los estudiantes aparece como un factor a considerar por el gobierno, quién debe velar por la integración de los estudiantes.

Es sabido que el gobierno lo debe hacer proporcionando espacios en los cuales los jóvenes se sientan seguros y libres para expresarse: espacios que los incentiven a ser más creativos y autónomos.

Crear las condiciones para que sus estudiantes desarrollen un sentido de pertenencia supone que los directores y directoras conocen las necesidades de sus alumnos, los desafíos y oportunidades que afrontan en los espacios que habitan tanto dentro del establecimiento como en sus barrios de residencia.

Todo esto el gobierno lo tira por la borda.

No podemos dejar de mencionar que la presencialidad volvió a pleno con escuelas muy deterioradas, inclusive en varias hasta faltaban bancos para los chicos.

Es increíble que no sean capaces de entender que hace falta un banco para cada chico, eso sin contar que la escuela Armada Argentina aún sigue peregrinado por distintos lugares de la ciudad.

Presto es el gobierno para inaugurar carteles, para imponer un relato, pero lejos está de pensar en una educación acorde a las necesidades reales de los chicos.

Para Morales todo es un cambalache, un sorteo es lo mismo que el mérito y es esfuerzo.

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