Aprender sin cometer errores, hacer lo correcto desarrollando la intuición
La desafiante afirmación se sostiene en el método de trabajo que desarrolla un grupo de “maestros” que se proponen enseñar a intuir cuáles son las mejores decisiones ante situaciones cotidianas. Un colegio del país ya incorporó las clases a su currícula.
Reconocer la intuición puede ser una gran herramienta para tomar mejores decisiones, libres de prejuicio y sin la carga emocional que por lo general tienen nuestras acciones.
¿Alguna vez te ha sucedido que estuviste a punto de tomar la decisión de ir por un camino distinto a tu casa, pero no lo hiciste, y te encontraste con algo desagradable en el trayecto?
Bueno, esa era tu intuición hablándote, pero como no estamos acostumbrados a escucharla, usualmente no le hacemos caso, sino que simplemente la dejamos pasar.
La histórica frase “de los errores se aprende” podría perder sentido si se consolidan el trabajo, las enseñanzas y el aprendizaje de la novedosa escuela de intuición, una ONG que funciona en Capital Federal, cuyo inspirador fue Carlos Conti.
Cuesta imaginar el valor que podría tener la habilidad de percibir las equivocaciones que a diario los seres humanos cometemos, y prevenirlas antes de lamentarlas.
Según este grupo de “Maestros”, formados en la escuela y formadores de alumnos, esta capacidad está incorporada en todas las personas aunque la gran mayoría la desconozca. Con ejercicio y un método diseñado para tal fin, es posible desarrollar la habilidad.
La revolucionaria teoría califica a la intuición como una herramienta que está íntimamente ligada con los valores y el modo de vida que la sociedad aprecia.
El objetivo final de aprender a controlar y manejar la intuición es en definitiva poder actuar mejor y que las acciones de la gente en su vida cotidiana.
En pleno barrio de Saavedra funciona desde 2001 la primera y única escuela de la Argentina (EDEI) en la que se puede aprender sobre ese mecanismo interior, directo e instantáneo, llamado también "voz de la conciencia".
También se enseña en cuatro colegios de la Capital y el Gran Buenos Aires que lo incorporaron como un módulo dentro de su programa clásico de estudios.
La técnica pone especial énfasis en desarrollar un mecanismo para poder vivir mejor y en paz, y encontrar una manera más efectiva de relacionarse con el otro.
Si bien equivocarse está permitido, el eje está puesto en la prevención, y no en una revisión o corrección de la conducta.
Según estadísticas oficiales, ya pasaron por sus aulas, unos 10 mil alumnos.
El aprendizaje se lleva adelante a través de tres niveles: el primero, llamado "la intuición a través de la razón", dura siete meses; el segundo, "a través de los sentidos (mirada)", siete; y el tercero, "a través de los sentimientos", también siete, adaptados a las edades y circunstancias.

