Para lograrla, desde lo médico, social, educativo y afectivo, sostuvo que se debe tratar de incluir a todas las personas que tengamos alrededor, no basándonos en las diferencias que podamos tener sino en la potencialidad. En el aspecto médico, se apunta a crear equipos integrados por varios sectores de salud para lograr una mirada amplia, y acompañar a las familias para que los niños se desarrollen lo más plenamente que puedan, exactamente igual que otros. Así también tendrán dificultades, virtudes, ventajas y desventajas, pero estas no los hacen diferentes.
Embed - Día del Síndrome de Down: abogando la inclusión sin diferencias
Condición
El especialista también explicó por qué se la denomina condición y no enfermedad, indicando que es “una condición que tienen esos niños que pueden tener la potencialidad de desarrollar plenamente las facultades que alguien les dio”. Todos tenemos potencialidades y dificultades, pero a veces las personas que no tenemos Síndrome de Down, de modo hegemónico, planteamos un modo de ser y de arribar a distintas etapas en el crecimiento y el desarrollo. Las personas con Síndrome de Down probablemente tengan otro camino diferente. A partir de la visualización de la diversidad, de la importancia que tiene para la humanidad, podemos darle a cada uno lo que necesite y no a todos lo mismo.
Esperanza de vida
En cuanto a la extensión, a través de los años, de la esperanza de vida de personas con esta condición, Pedicino describió que se aprendió a detectar precozmente algunas alteraciones que puedan tener, o predisposiciones que puedan tener de modo especial, las personas con Síndrome de Down. El desarrollo de la tecnología ayudó a hacer diagnósticos y terapéuticas más precoces, diagnósticos basados en aspectos biológicos más precoces, como cardiopatías que puedan tener, e incluso se concretan tratamientos terapéuticos intrauterinos para que esa alteración no sea progresiva y tenga solución más difícil y tardía.