“Cualquier forma de caminar al aire libre durante el día es beneficiosa porque te expone a la luz del día, pero salir por la mañana parece alertar a nuestro cuerpo y cerebro de que el día ha comenzado”, en un artículo que publica el portal de noticias de la BBC Mundo.
¿Por qué caminar por la mañana ayuda a dormir de noche?
Este es el sencillo secreto que algunos expertos revelan para mejorar la salud física y mental. ¿Por qué por la mañana? ¿Funcionaría también caminar a la hora del almuerzo, por la tarde o quizás después del trabajo?
Nuestro cuerpo está diseñado para estar expuestos a la luz natural. Desde el momento en que abrimos los ojos por la mañana, los sensores de la parte posterior de los ojos detectan la luz y envían una señal a la pequeña área dentro del hipotálamo del cerebro que controla nuestro reloj biológico, es decir, el ciclo natural de sueño y vigilia del cuerpo.
“La luz no solo suprime la melatonina, sino que también adelanta nuestro reloj biológico, así que, por la noche, cuando te quieres dormir, tu cuerpo está definitivamente listo para ello”, asevera Mosley. “La noche también ayuda a restablecer nuestro reloj biológico interno, que le dice a tu cuerpo cuándo irse a dormir y cuándo despertarse”, agrega.
Caminar rápido
Una tendencia reciente, impulsada por el uso de relojes inteligentes que miden nuestra actividad física, indica que caminar un mínimo de pasos diarios te mantiene saludable.
Pero caminar rápido puede ser más importante que la cantidad de pasos que camines, ya que reduce significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según Marie Murphy, profesora de ejercicio y salud de la Universidad de Ulster, Irlanda del Norte, que tiene más de 20 años de experiencia investigando los beneficios de caminar. En un reciente estudio con 50.000 personas concluyó que acelerar el ritmo al caminar puede aumentar su beneficio.
“Descubrimos que, para la mortalidad por cáncer, simplemente caminar más reducía el riesgo, pero para las enfermedades cardiovasculares, caminar más rápido brindaba una mejor protección y las prevenía en mayor escala”, dice la investigadora. Agrega que ella y su equipo notaron una gran diferencia en la reducción del riesgo de embolias entre quienes caminan más rápido. “Probablemente tenemos entre un 10% y un 20% menos de riesgo de contraer una enfermedad cardiovascular si la caminata que se realiza es rápida”, subraya.
Escoger bien la música
“Rápido es que puedas sentir los latidos de tu corazón, que sientas que estás calentando y que estás respirando más rápido de lo normal, pero todavía estás lo suficientemente cómodo para mantener una conversación”, aclara Murphy. “A veces decimos ‘que puedas hablar, pero no puedas cantar’. Sería esta la intensidad”, añade.
Por su parte Mosley dice que él ayuda a mantener el ritmo rápido de sus caminatas con la música que escoge. La mide por el ritmo de su corazón, tratando de mantenerse entre los 100 y 130 latidos. “Para mantenerme motivado, particularmente cuando camino solo, escucho música con buen ritmo”, revela.
“Contar los pasos con los diversos dispositivos que todos parecemos tener para monitorear son un buen indicador. Lo que me gusta de esto es que si llegas al final de tu día y no estás cerca de tu objetivo, al menos te da motivación. Pero que no se pierda el mensaje: no todos los pasos son iguales, los pasos lentos no son tan buenos para ti como los pasos rápidos”, cierra Murphy.

