Es que los estatales llegaron hasta aquí con una pérdida del poder adquisitivo total estimada entre 120% - 150% (dependiendo de que segmento del escalafón se tome) generada durante los dos mandatos del ex gobernador Gerardo Morales. Son números divulgados por los equipos contables de los sindicatos y corroborados por la prensa crítica.
A pesar del proceso de desaceleración en el precio de productos integrantes de la Canasta Básica iniciado efectivamente en marzo, salvo alguna excepción (bimestre agosto - septiembre) los incrementos salariales siempre corrieron desde atrás a la inflación. Es cierto que la brecha fue cerrándose entre semestres, hasta junio el desfase todavía rondaba el 12%, no obstante el gobierno encabezado por Carlos Sadir, jamás tuvo una intención real de tratar paritarias que realmente compensen la billetera de sus trabajadores.
Prueba de ello resulta la metodología empleada para la medición y propaganda: con los haberes de agosto, cuando impactó un nuevo 10% de incremento, la prensa oficial publicó una serie de gráficos que aún siendo reales, mostraban una fotografía distorsionada, al calcular las subas de manera nominal totalizando 161% en momentos que la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos (Dipec) anunciaba que la inflación anual llegaba a 86,90% siendo que este último dato se calcula de manera efectiva u exponencial.
En verdad existió una recuperación salarial como se expresa en esta nota líneas arriba, usando ahora si la misma vara para medir ambos ítems, esa recuperación alcanzó entre el 4% a 5% y acto seguido, volvería a ser licuada a partir de octubre dado que durante los dos meses siguientes, el ministro de Hacienda Federico Cardozo, ofreció 2% quedando nuevamente bajo los índices inflacionarios.
Finalizadas las negociaciones de manera anticipada para el descontento de la Intergremial y a la espera de las últimas mediciones del Índice de Precios al Consumidor que recién estarán disponibles a mediados de enero, se puede deducir que la pérdida de poder adquisitivo de los estatales rondará el 3,5% sumándose al acumulado de los años previos.
Una forma más gráfica de corroborar la depresión salarial usando términos reales, requiere observar que porcentaje de una Canasta Básica Total podía comprarse con un salario inicial estándar. Actualmente ronda los $500.000 frente a una CBT que fácilmente podría rondar los $992.000 teniendo en cuenta el promedio de aumento durante el segundo semestre. Lamentablemente con ese nivel de ingreso por trabajador, solo pueden adquirirse la mitad de los productos censados, ratificando que el grueso de la planta de personal está mucho más cerca de los niveles de indigencia que de una remuneración realmente dignificante.