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Rodrigo Bueno cumpliría 51 años: 45 fotos íntimas de su niñez, sus amores y los shows

El rol clave de su padre en su carrera, su fanatismo por Belgrano y los detalles de su última noche, horas antes del accidente fatal. Al momento de su muerte, el músico tenía apenas 27 años y se encontraba en pleno éxito.

A 24 años de su muerte, una noche de junio del 2000, el nombre de Rodrigo Bueno continúa en el recuerdo de la gente. Desde su infancia hasta su época de gloria, el joven de pelo azul, brillante sonrisa y dueño de una personalidad única y atrapante supo abrirse camino en la industria hasta lo más alto. Nacido en Córdoba el 24 de mayo de 1973, nunca dejó atrás sus creencias, su pasión por Belgrano y sus raíces. Para 1999, Rodrigo vivía su momento de mayor éxito. En aquel entonces, el cordobés daba entre 25 y 30 conciertos semanales, incluyendo discotecas, televisión y eventos. Con un paso arrollador, El Potro no paraba nunca y vivía sus días intensamente. Este 24 de mayo, el cantante hubiera cumplido 51 años.

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Atravesado por los sonidos y la corriente artística, el ídolo de la música popular nació en Córdoba. Su papá, Alberto 'Pichín' Bueno, fue un referente de la industria discográfica. Mientras que su mamá, Beatriz Olave, quien también componía canciones, trabajaba en un kiosco. (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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Con esas influencias, el pequeño empezó a jugar con un micrófono de madera que le había regalado un tío. Tiempo después, con cinco años, grabó un disco de canciones infantiles. No fue hasta los 12 años que se dio cuenta que quería vivir de la música. (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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En su juventud, el cordobés colaboró con la banda Chébere en algunos shows. Al descubrir su pasión dejó el colegio parta perseguir sus sueños. Con esa convicción, el joven dio una prueba para ingresar a la banda Manto Negro, donde cantó varios años. Aún así, no tuvo gran repercusión

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Junto a Manto Negro, Rodrigo dio sus primeros pasos en la música. Incluso cobró su primer sueldo como profesional. Así, con 13 años todavía lo llamaban "Bebote". En paralelo, su padre, quien también fue su manager, lo introdujo a distintos tipos de géneros. El hombre tenía cientos de discos en su oficina, los cuales inspiraban al joven. (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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Para 1987, Rodrigo dejó el grupo y comenzó su carrera solista. En ese panorama lanzó su primer disco, La foto de tu cuerpo. La canción, que le dio nombre al trabajo, decía: "Sentado, fumando en un bar y pensando, escribo, mirando tus fotos y extraño tu cuerpo, tu cuarto, tus cosas, tus cartas que ya no son mías. Siento frío". (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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En la tapa de aquel trabajo se podía ver al cantante con cabello corto, pantalón rayado, camisa estampada y saco con las hombreras de la época (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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Al año siguiente publicó su segundo disco, Aprendiendo a vivir. Con entusiasmo y confianza, el artista viajó a Buenos Aires para presentarlo en Fantástico Bailable. Ese fue el puntapié para ser reconocido en la escena de la música tropical

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A lo largo de su carrera, Rodrigo Bueno se codeó con diferentes artistas de la escena nacional, entre ellos, Fito Páez (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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Su llegada a la capital fue un antes y un después, a partir de entonces comenzó a crecer en popularidad y éxito. Aún así, siempre regresaba a Córdoba. En 1995 lanzó su álbum Sabroso con el sello Sony Music. Sin embargo, todo cambió al año siguiente. El cordobés firmó con Magenta Discos, pero olvidó un detalle que figuraba en el contrato. Este le daba solamente el 1% de las regalías por ventas de discos

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Durante su carrera se animó a probar distintos géneros. En ese sentido hizo salsa y merengue, hasta que se dio cuenta que su fuerte era el cuarteto. Fue así que logró tener éxito en la radio, alcanzar la fama nacional y obtener premios por discos como Lo mejor del amor, La leyenda continúa y Cuarteteando

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A cuatro años del lanzamiento de Sabroso, Rodrigo publicó, en diciembre de 1999, el álbum A 2000. Con la idea de promocionar el mismo, el cordobés anunció una serie de tres shows en el teatro Astral. La respuesta de la gente fue total y el artista se presentó con entradas agotadas“

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Sarita”, rezaba el tatuaje que el ídolo cordobés tenía en su pecho y sería en honor a la mencionada mujer, Sara Carrera. Ella era una de las secretarias del ciclo de Canal 26 conducido por Torry Palenzuela, Qué bochorno, en 1997 al que cada miércoles iba un referente de la movida tropical a hacer un show, cuando Rodrigo fue a tocar “El Cucumelo” y la vio: el flechazo habría sido inmediato

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A lo largo de toda su vida, El Potro compartió su fanatismo por Belgrano. Su primo es el histórico arquero del club, Juan Carlos Olave. Tan fuerte era la unión entre el cantante y el club que, durante mucho tiempo, su cara estuvo estampada en la camiseta celeste y blanca. En ese sentido, Ulises, su hermano, contó en el sitio oficial del club cómo vivía Rodrigo los partidos: "Lo hacía con un fanatismo enfermizo. Lloraba, sufría y lo seguía por todo el país"

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Beatriz Olave acompañó a su hijo durante toda su carrera. Su apoyo fue fundamental en sus inicios. En una oportunidad incluso llegó a empeñar sus joyas para que el joven pudiera grabar un video con Marixa Balli

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Para 1999, Ramiro Mayol, producía el programa de televisión Pasión Tropical. El conductor, Daniel La Tota Santillán invitó al equipo a presenciar un show de Rodrigo, ya que consideraba que sus compañeros no comprendían el ambiente de la cumbia. "Era una banda enérgica y muy profesional daba un verdadero show. El frontman lo dejaba todo en escena: hacía un concierto de rock, like a Rolling Stone, pero a ritmo de cuarteto cordobés. El recital ya había comenzado, estaban grabando en vivo, así fue que vi a Rodrigo Bueno por primera vez: pelo azul, remera de futbol americano con un enorme número en el pecho, jeans ajustados", relató el productor sobre aquel show

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El Potro y Ramiro Mayol con La Tota Santillán, conductor de Pasión Tropical. Mayol era productor televisivo y, por designo del destino e impulso de acercarse a lo desconocido y de quedar cautivado por el fenómeno popular, estuvo cerca del ídolo de cuarteto en su momento de gloria

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Ariel Puchetta, con su icónica melena, junto a El Potro Rodrigo. El cantante de la movida tropical coincidió con el cordobés y juntos retrataron el momento.

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A raíz de su éxito, y sus presentaciones, Rodrigo Bueno conoció diversas personalidades, entre ellas, Mirtha Legrand. (Instagram El Potro Rodrigo Oficial)

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En 2019, los hinchas de Belgrano, agrupados en "Arte Pirata", pintaron un mural enorme en una de las tapias de la casa de la madre de "El Potro". La imagen refleja su rostro y la leyenda: "Pirata de los buenos... Es fuego y pasión que no se apagarán, yo te lo aseguro"; un fragmento de la canción "Fuego y pasión.

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"Hasta 1994, su padre había tomado el rol de manager. Sin embargo, tras el fallecimiento de "Pichín" por un problema de corazón, quien ocupó el lugar fue José Luis Gozalo. Desde su puesto, el hombre logró un acuerdo con Azul TV y editorial Atlántida para relanzar el disco en kioscos de revistas, en el formato de "reviposter". La idea se convirtió en un boom, lo cual multiplicó su éxito a nivel nacional.

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Siempre fiel a su pasión futbolera, Rodrigo inmortalizó su amor cordobés por Belgrano en su tema "Soy cordobés". "Y si querés yo te llevo para Alberdi donde están los Celestes, mi pirata cordobés...

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"Una vez llegado el verano, El Potro encaró ese momento del año con una gira de 49 recitales. Durante ese tour logró hitos como cantar ante 100 mil personas en Mar del Plata. Meses después mostró que esa convocatoria no fue cuestión de suerte. Así ratificó su poder con 13 shows en el Luna Park

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Para el año 1999, Rodrigo vivió su momento de mayor éxito. En aquel momento, el cordobés estaba realizando entre 25 y 30 conciertos semanales, incluyendo discotecas, televisión y eventos. Con un paso arrollador, El Potro no paraba nunca y vivía sus días intensamente

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Semanas antes de su accidente, a principios de junio, Rodrigo viajó a Cuba. El objetivo del viaje era poder para conocer a uno de susmáximos ídolos, Diego Armando Maradona. Como muestra de ese cariño, el cantante le dedicó al futbolista el hit La mano de Dios. En aquel entonces, Rodrigo estaba en el pico de su popularidad

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"Gracias a todos ustedes por estar aquí presentes y hacer del cuarteto una fiesta de todos los argentinos. Muchísimas gracias de todo corazón. Sin ustedes no podría ser, el cuarteto lo que es hoy. Hace 10 años que defendemos nuestra música en Capital Federal y todo el país", expresó Rodrigo en uno de sus shows en el Luna Park

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El 5 de abril del 2000, Rodrigo Bueno hizo historia. Esa noche fue su debut en el Luna Park. El cordobés había logrado presentarse en el escenario que todo artista soñaba. Además, inició una seguidilla de 13 shows consecutivos, algo llamativo en aquella época para un artista que venía del interior

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Uno de los shorts de boxeo que El Potro usó en su seguidilla de shows en el Luna Park. Fueron los últimos meses previos a su muerte

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En su etapa de éxito, Rodrigo Bueno conoció a Alejandra Romero. Ambos se conocieron en 1999 mientras la joven esperaba que el cantante le firmara un autógrafo a una amiga. Hasta ese entonces, Alejandra no conocía la discografía de El Potro, a excepción de "Lo mejor del amor"A lo largo de distintas entrevistas, Alejandra reveló que aquella noche Rodrigo intentó robarle un beso. Al cabo de un tiempo, y ya solucionado el tema, el cantante y la joven estuvieron juntos. Uno de los encuentros más íntimos se produjo en la previa a una presentación del cordobés donde este le cantó un tema al oído

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Tras la seguidilla de 13 Luna Park, el cantante necesitaba descansar. Incluso había recibido amenazas, razón por la cual buscaba aislarse y calmar la situación. Por esa razón, el destino elegido fue la nieve. En las fotos de ese viaje se los puede ver sonrientes y felices. Además de ese viaje, Rodrigo y Alejandra habían disfrutado de más destinos

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Rodrigo y Alejandra compartieron bellos e intensos momentos juntos. Desde viajes hasta fiestas, siempre se los vio muy enamorados. Alejandra acompañó al cantante hasta el último de sus días

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Durante el tiempo que compartieron juntos, Rodrigo y Alejandra realizaron un romántico viaje al sur del país. Rodeados de nieve, los jóvenes jugaban y reían a pesar del frío

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Días antes del accidente, Alejandra y Rodrigo habían salido de gira para hacer shows en distintos puntos del país como: Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia. Tras el viaje, la pareja se percató que tenía días de descanso. Previamente, ambos habían ido a visitar a Diego Maradona en Cuba y el cantante necesitaba airear la cabeza para definir su futuro

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Un mes antes de su fallecimiento, Rodrigo Bueno había festejado sus 27 años, en pleno éxito de su carrera y sin imaginar que esa sería su última celebración. El Potro había viajado a Miami junto a su pareja de entonces, Alejandra Romero, para soplar las velitas y pedir sus deseos. El 24 de junio siguiente, en tanto, moriría en un accidente de tránsito

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Con 26 años, un año menos que la edad que tenía su padre cuando murió en pleno éxito artístico, Ramiro lo tiene presente entre recuerdos propios e historias construidas mediante archivos fotográficos y fílmicos. También agradece las experiencias del público, que se acerca para contarle todo tipo de anécdotas sobre lo que representaba para ellos su papá

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Esa noche, Rodrigo fue a comer con su hijo Ramiro y su exmujer Patricia Pacheco. La pareja se había conocido en 1996, él tenía 23 años y ella 20. A los pocos meses de comenzar la relación, Patricia quedó embarazada (Sergio Lapietra)

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Los empleados del restaurante también recuerdan aquella última visita de Rodrigo: contaron que comió una presa de pollo con ensalada de zanahoria y huevo y tomó agua mineral. El cantante partió rumbo al boliche Escándalo, ubicado en City Bell. Lo acompañaban su hijo, su exmujer y el nuevo integrante de aquella comitiva: Fernando Olmedo (Sergio Lapietra)

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Ese viernes por la noche, en las mesas vecinas se sentaron Pepe Parada con Olmedo, y más tarde recibirían a Karina Kelinek, quien por ese entonces tenía su carrera en ascenso como modelo, y Monti con su familia (Sergio Lapietra)

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Pepe Parada y Rodrigo Bueno en una foto que quedó inmortalizada en una de las paredes de El Corralón. El Potro tenía su mesa asignada en el restaurante, debido a la frecuencia con la recurría: su lugar era en el fondo del local, cerca de un stand con una exposición de verduras frescas (Sergio Lapietra)

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Además de la compañía de su hijo y su exmujer, Rodrigo llegó a El Corralón con sus asistentes y su entonces representante, José Luis Gozalo. Vestía una remera y una camisa negra, un sobretodo de cuero bordó, un jean claro y unas botas texanas. Venía de grabar La biblia y el calefón, el exitoso programa que conducía Jorge Guinzburg en El Trece. Georgina Barbarossa, Andrea Pietra y Nacho Goano también habían estado en el ciclo donde el cantante terminó dando su última entrevista (Sergio Lapietra)

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Horas antes del fatal accidente, el cantante había coincidido en el restaurante El Corralón con Carlos Monti, quien recuerda aquella noche como si fuera hoy: en qué mesa estaba sentado, a quiénes saludó, qué ropa vestía, qué le dijo antes de irse. Y también, una de las conversaciones que no olvidará jamás: aquella que llevó a Fernando Olmedo -el hijo del recordado Negro Olmedo- a subirse a la camioneta del cantante, sellando su destino fatal en aquel accidente en la Autopista Buenos Aires-La Plata (Sergio Lapietra)

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Ramiro Bueno, hijo de El Potro, estudió periodismo deportivo, pero el amor por la música lo impulsó a seguir los pasos de Rodrigo, a quien tiene como un referente por su carisma y su energía en el escenario. Lejos del cuarteto, busca dejar su propia huella en la industria musical con el rap"

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Soy medio cabroncito, al igual que mi viejo. Tengo una historia bastante similar en cuanto a la música. Él fue muy sacrificado también en eso. Rodrigo no fue un fenómeno de un momento para el otro. Tuvo una carrera de más de diez años en la cual se estuvo rompiendo el lomo para poder llegar hasta donde llegó, que fue el pico máximo de su éxito allá por los años ‘99 y 2000", reflexionó Ramiro Bueno sobre su papá en Segunda Generación, el ciclo de Infobae

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Respecto a qué siente por ser el hijo de El Potro Rodrigo, Ramiro explicó: "Es un privilegio que me dio el Universo y la vida. Yo me siento muy feliz por el hecho de decir que ya han pasado 23 años que no tenemos al Potro entre nosotros, pero que la gente me lo recuerde con tanto amor y tanto cariño. Es un combustible para mi vida. La gente me para en la calle. Me he perdido trenes y colectivos yendo al trabajo, con tal de compartir con esa gente un rato. Es inexplicable la felicidad que me genera que me lo recuerden, que cada persona me cuente quién fue Rodrigo Bueno para ellos y lo que significó. Para mí es algo único, es una bendición de la vida. Sin embargo, no tener a mi padre presente es un dolor muy grande, una angustia"

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“No tener a mi padre presente es un dolor muy grande, pero la gente me lo recuerda con mucho amor, con mucho cariño”, señaló Ramiro Bueno. A pesar de su corta edad, su vida no fue fácil y debió atravesar situaciones muy dolorosas además de la muerte de su papá. En su infancia fue víctima de bullying y en la actualidad trabaja en superar dos adicciones que afectaron fuertemente su vida social y su salud.

FUENTE: Infobae

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