Durante una entrevista, la profesional explicó que una de las modalidades más frecuentes es el llamado “phishing”, una técnica utilizada por delincuentes para obtener datos personales y bancarios mediante engaños. “Los delincuentes tiran el anzuelo para ver quién cae. Generalmente buscan una finalidad económica y manipulan emociones como la urgencia, el miedo o el entusiasmo”, señaló.
Moyata advirtió que actualmente los delitos dejaron de ser “persona a persona” y migraron al ámbito digital, donde los atacantes utilizan llamadas telefónicas, mensajes de WhatsApp, redes sociales y páginas falsas para obtener información sensible.
Entre las principales recomendaciones, destacó la importancia de no compartir nunca claves, tokens, códigos de seguridad, selfies ni datos bancarios con terceros.
Además, hizo hincapié en la necesidad de activar la doble autenticación o verificación en dos pasos tanto en WhatsApp como en aplicaciones bancarias y redes sociales. “En WhatsApp se puede generar un PIN de seis dígitos desde configuración y eso agrega una capa extra de seguridad. Lo mismo ocurre con las aplicaciones bancarias mediante validación biométrica y códigos adicionales”, explicó.
La especialista también remarcó la importancia de utilizar contraseñas seguras, combinando mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales, evitando datos fáciles como fechas de nacimiento, nombres de mascotas o números de DNI.
Páginas falsas y enlaces trampa
Otro de los puntos abordados fue el crecimiento del denominado “pharming”, una modalidad que consiste en la creación de páginas web falsas que imitan a bancos, empresas o servicios oficiales.
Según explicó Moyata, muchas veces los delincuentes modifican apenas una letra o número en el enlace para engañar a las víctimas. “Hay que verificar siempre el dominio del sitio y que tenga https, donde la ‘S’ indica seguridad. Lo recomendable es ingresar directamente desde la aplicación oficial y no hacer clic en enlaces desconocidos”, sostuvo.
También recomendó prestar atención a los perfiles verificados y a los sellos de autenticidad en redes sociales y sitios web.
Cómo actuar ante una estafa virtual
La especialista indicó que, ante un hecho de estas características, lo primero es bloquear las cuentas afectadas, cambiar inmediatamente las contraseñas y comunicarse con el banco o entidad correspondiente. “Hay que actuar rápido para evitar movimientos o pedidos de créditos a nombre de la víctima”, explicó.
Además, pidió conservar todas las pruebas posibles para facilitar una futura investigación:
- Capturas de pantalla.
- Números telefónicos.
- Usuarios involucrados.
- Mensajes y conversaciones.
- Enlaces recibidos.
“Es importante no borrar nada y realizar la denuncia correspondiente para que luego intervengan especialistas en informática forense”, agregó.
Adolescentes y redes sociales: el otro foco de preocupación
Moyata también alertó sobre la exposición de menores y adolescentes en redes sociales, donde muchas veces comparten información personal sin dimensionar los riesgos. “La ingeniería social se basa en recolectar datos sobre gustos, hábitos y emociones. Por eso los menores deben entender que no pueden aceptar a cualquier persona en redes”, explicó.
Finalmente, advirtió que detrás de perfiles falsos pueden existir delitos graves como grooming, sexting o robo de identidad, por lo que insistió en la necesidad de dialogar y acompañar a los jóvenes en el uso de plataformas digitales.