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Peña lo reconoció, el ARA San Juan monitoreaba posibles actividades militares

Con la respuesta del jefe de ministros reaparecen las incógnitas sobre el submarino desaparecido el 15 de noviembre. El navío se encontraba cerca de las Islas Malvinas.

A poco más de 4 meses de ocurrida la peor tragedia naval del país, todavía siguen apareciendo informaciones que estremecen a las familias de los 44 tripulantes y que ejercen peso sobre las hipótesis de enfrentamientos encubiertos por la armada.

Esta vez fue Marcos Peña el encargado de aportar datos, tras la pregunta del diputado Guillermo Carmona (consulta escrita 456 del informe 108), donde revela información confidencial inherente a las actividades del ARA San Juan en el mar argentino.

Respondiendo sobre los objetivos del submarino Peña reconoció que además de monitorear los movimientos de buques frigoríficos, pesqueros, logísticos y petroleros de bandera extranjera "Como objetivos materiales secundarios de esta actividad se establecieron buques y aeronaves que operan desde las Islas Malvinas. Ello con el propósito de verificar el cumplimento de los convenios suscriptos por ambos países, en cuanto a la obligación de informar los movimientos de unidades en zonas particulares".

Contradiciendo el mensaje que se había difundido por la armada y el ministro de defensa Aguad desde los inicios de la investigación que señalaban que el navío argentino se limitaba a controlar actividades pesqueras.

Anexo a esta respuesta se encuentra una hoja de ruta con las distintas coordenadas que el submarino debía custodiar. Entre ellas se destaca una desprolija corrección en manuscrito con las coordenadas 52° 00' S 57° 57' W muy cercana a la Isla Soledad (Malvinas).

A pesar de la insistencia en desmentir este dato de parte de las autoridades militares (para ellos se respeto la distancia de 200 millas marinas), de comprobarse este informe el ARA San Juan habría sobrepasado los derechos marítimos convenidos en el Tratado de Madrid (1990) entre Argentina y Gran Bretaña.

El revuelo generado por esta revelación se suma a las sospechas surgidas entorno al posible encuentro con un submarino nuclear en julio de 2017 y a la tensión bélica en altamar.

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