Son dos de los casos más recientes, el último derivó en un hartazgo de la comunidad que decidió salir a la calle para pedir más seguridad. Durante su reclamo, expusieron que la localidad es una “zona liberada”.
Reunión con autoridades policiales y disconformidad
Por su manifestación, los vecinos lograron reunirse con funcionarios de la Policía y de la Municipalidad para plantear la problemática y exigir soluciones. Sin embargo, el encuentro no tuvo los resultados esperados y generó disconformidad en la gente.
Un vecino dialogó con Radio 2 y expuso que el secretario de seguridad de la provincia (Carlos Gil Urquiola) estuvo reunido en la cercana localidad de Santa Clara pero se negó a acercarse a Palm Sola. Dijo que en su lugar envió a un funcionario de menor rango que “no les dio ninguna garantía”.
A la par, acusó que el Intendente local "nunca dio la cara". Por su parte, la presidente del Concejo Deliberante les admitió textualmente que los proyectos de seguridad para la zona "están trabados en la provincia".
El residente ramaleño expuso una situación alarmante: delincuentes actúan encapuchados, portando armas cortas y largas, y demostrando contar con "información entregada" muy precisa sobre los movimientos de dinero y horarios de los productores.
Marcó que la Comisaría Seccional N°36 cuenta con total predisposición, pero solo tiene 5 o 6 efectivos en total para cubrir una jurisdicción de más de 5.000 habitantes, sumado a las zonas rurales y la Ruta Provincial 80. Dijo también que cuentan con un solo móvil policial y una motocicleta que no está en condiciones para los caminos de tierra y el territorio rural. Por todo esto, la comunidad reclama con urgencia la creación de una subcomisaría.
En tal sentido, denunció que el destacamento del barrio Nueva Esperanza fue levantado hace más de seis meses. Tras los últimos robos, la Unidad Regional de San Pedro solo envió un efectivo más de refuerzo.