“No contamos con psicólogos ni psiquiatras en la zona”, señaló el directivo, al explicar que ante estos casos deben recurrir a la articulación con el hospital local o gestionar asistencia desde otros puntos de la provincia, lo que muchas veces dificulta una intervención rápida y sostenida.
En ese contexto, remarcó que la escuela activó el protocolo de actuación, con medidas como la revisión de mochilas, control de espacios y talleres de reflexión, pero advirtió que estas acciones requieren un esfuerzo adicional por parte del personal.
“Los docentes están cansados, porque a todas las tareas habituales se suman estas situaciones que demandan más tiempo, más seguimiento y más compromiso”, expresó Bejarano, quien asumió recientemente en el cargo.
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Foto: Director René Bejarano.
El director sostuvo que, si bien este año no se registraron hechos de violencia dentro de la institución, el contexto actual obliga a reforzar la prevención y el acompañamiento. En ese marco, insistió en la necesidad de contar con equipos especializados que puedan abordar la salud mental adolescente de manera integral.
A pesar de las limitaciones, destacó el trabajo conjunto con otras áreas, como el sistema de salud y organismos locales, aunque reconoció que “no siempre alcanza” frente a la demanda.
Mientras continúa la investigación por la amenaza, desde la institución sostienen que el desafío no solo pasa por la seguridad escolar, sino también por garantizar condiciones adecuadas de contención tanto para los estudiantes como para los docentes, en un escenario que, aseguran, “exige cada vez más respuestas del sistema educativo”.