Productores quebradeños se unieron y fijaron precios para sobrevivir a la crisis
Agrícolas decidieron agruparse y definir cifras base para equilibrar sus ingresos.
- Productor agrícola de Maimará contó que se agruparon con trabajadores de la zona para definir precios de base y sobrevivir a la crisis.
- Consideró que la medida ayuda a valorizar su trabajo y sacrificio.
Los productores jujeños tuvieron un 2023 por lo menos complicado por razones como la sequía, el precio del dólar, los impuestos, problemas de riego y falta de ayuda del gobierno, entre otras razones.
Sin importar el sector, la situación fue la misma: desesperación ante la situación general.
Paulino Llampa, productor agrícola de Maimará, contó que hace unos días, junto a sus pares de Uquía, Humahuaca, Tilcara, Maimará y Tunalito, (productores de hortalizas y flores) se reunieron para definir acciones y tratar de sobrevivir a la crisis.
Luego de formar un grupo de Whatsapp para comunicar las decisiones, se dieron cuenta que estaban vendiendo su producción a costos muy bajos y acordaron fijar precios base para estabilizar, democratizar y mejorar sus ingresos. Así, podrán intentar cubrir costos y comprar insumos como insecticida y fertilizante.
Lo que producen es comprado por camioneros de Capital, Salta, Córdoba, Chaco, Santiago del Estero y Tucumán; estos son quienes la mayoría de las veces fijan el precio de venta y especulan con el mismo. Esa fue otra razón por la que se decidió lo del precio base, como los $2.500 de la jaula de lechuga.
El gobierno no los ayuda; algún candidato que otro los visita en época de campaña pero nada más; con el grupo de Whatsapp “se establece un precio justo para que nadie venda más barato que lo que se definió”, dijo Llampa.
Es difícil que no recuerde que cuando comenzó la temporada, algunas verduras se vendían muy baratas y se revendían más caras.
“Los intermediarios nos lloran y después venden a precios altísimos. No caen en la pobreza, siempre cambian de vehículo mientras nosotros seguimos igual”.
Tras conocer la iniciativa de los precios base, algunos de esos intermediarios les anunciaron que ya no les comprarían sus producciones, pero la respuesta de Llampa y sus pares fue: “que no compren. Ya veremos si pueden vender y qué venderán”.
La cosecha comenzó a comienzos de octubre y se extenderá incluso hasta mayo, pero hoy los productores comenzaron a “valorar nuestro trabajo y sacrificio”.