Conocido el proyecto de “Ley de Presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos de la Administración Pública Provincial para el Ejercicio Fiscal 2020” las primeras voces de la oposición que se manifestaron en contra fueron los integrantes del bloque FIT junto a la diputada Débora Juárez quien exigió esclarecer el destino de los fondos adquiridos vía préstamo.
Por estas horas “presupuesto de ajuste” es una frase popular que se liga por inercia al proyecto, pero es necesario hacer un análisis comparativo con su inmediato antecesor para interpretar posibles escenarios.
El total de erogaciones del Presupuesto General de la Administración Pública Provincial para el ejercicio 2020 ascendería a 85 mil millones de pesos, aproximadamente 23 mil millones más que en 2019. Lo que significa un aumento porcentual del 37,5%.
Las observaciones críticas de algunos diputados se basan en las primeras estimaciones inflacionarias de consultoras privadas para el año próximo (hoy se menciona un 43%). Afirmando que el proyecto enviado a la Casa de Piedra por el ejecutivo no trasciende de un “mero aumento nominal”.
Teniendo en cuenta este factor (no menor) el presupuesto debería estar en la línea de los $90 mil millones.
Entre las áreas notablemente retocadas Cultura y Educación obtienen un incremento cercano al 40% similar en materia de Seguridad, Salud incrementará sus recursos por encima del 45%, mientras que Bienestar Social se desploma 20%, Ciencia y Técnica un 10%.
Para Gasto social, hay aproximadamente $4 mil millones que se dispondrá de la siguiente manera:
- Subsidio al transporte: $733 millones.
- Tarifa eléctrica: $210 millones.
- BEGU: $72 millones.
- Abono docente: $250 millones.
- Programa nutricional escolar: $850 millones
- Programa Comer en casa: $139 millones
- Comedores: $87 millones
- Jujuy Asiste y reactiva: $887 millones.
- Comedores nacionales y tarjetas alimentarias: $587 millones.
En cuanto a la deuda pública, el propio ministro de Hacienda ratificó la continuidad de la deficitaria situación que viene atravesando la provincia desde hace años, marcando la necesidad de financiamiento.
“Seguimos con una necesidad de financiamiento para poder completar el pago de todas las operaciones del Estado. Esto independientemente de los proyectos productivos, el déficit estará aproximadamente en los 5 mil millones de pesos”.
Este indicio anticipa que los proyectos enmarcados en “el cambio de matriz productiva” no están considerados rentables en el corto plazo, por lo que la dependencia de las partidas enviadas por el Ejecutivo Nacional seguirán siendo el sostén de la economía jujeña.
Tras el cambio de gobierno este factor no puede pasar inadvertido en una economía jujeña tan delicada como dependiente. Semanas atrás Gerardo Morales se había mostrado sumamente alterado sobre este punto:
“Hay un cambio de gobierno el 10 de diciembre. Tendremos allí la certeza de cómo viene la relación financiera nación provincia para el futuro. No he tenido contacto con las nuevas autoridades, más allá de algún vínculo y alguna comunicación con algunos referentes. Estamos trabajando fundamentalmente en cerrar proyectos que ya teníamos en marcha”.
Dejando entrever que el beneplacito macrista del cual había gozado llegaría a su fin, repentinamente obligado a tejer nuevas relaciones con la nueva gestión encabezada por el presidente electo Alberto Fernández.