Sil, residente del sector, expuso el calvario que deben afrontar semanalmente debido a los disturbios que se originan en las inmediaciones de los locales bailables y bares.
Según describió, los enfrentamientos con botellas, piedras y gritos son recurrentes, dejando las veredas con residuos y generando destrozos, además de una marcada falta de higiene y seguridad en una arteria sumamente transitada a primera hora de la mañana por trabajadores y estudiantes.
"Anoche era de acá, de la media cuadra hasta la otra esquina, pedrada, vidrio roto, botellas. Uno tiene que levantarse a tirar agua, limpiar, barrer. No entiendo por qué la Municipalidad no los pone en regla como a los demás lugares; trabajen, pero con control", expuso.
Reclamo de controles y cuestionamientos al accionar policial
La vecina cuestionó la disparidad en las exigencias y habilitaciones comerciales, comparando el control que se ejerce sobre otros locales de la ciudad con lo que ocurre en este corredor gastronómico y nocturno, donde los incidentes se repiten desde hace años sin una intervención efectiva.
Asimismo, apuntó contra la demora y la pasividad del personal policial ante los llamados de emergencia: "La policía aparece a los 20 minutos cuando ya todos se han ido. Se quedan con el patrullero dando vueltas, con la sirena, pero no se bajan a desalojar a la gente que se queda en toda la cuadra. El vecino es el que tiene que aguantar y enrejar su casa".
Desde el sector recordaron que la problemática no es nueva y que en el mismo tramo ya se han registrado episodios de extrema gravedad, por lo que exigieron a las autoridades municipales y a la Policía de la Provincia una presencia activa y sostenida que garantice la tranquilidad de los residentes.