Vargas al penal de Ezeiza, la jugada menos esperada
El primer juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy ya dejó el “primer lacerado” entre los cuatro acusados por violaciones a los derechos humanos cometidas en esta provincia.
Trasladar al ex militar Antonio Vargas a un penal que cuenta con un centro de salud de alta complejidad y puede estar aislado, si bien pudo haber sido una de las medidas más justas que dispuso el Tribunal, dejó disconforme a las partes que intervienen en el proceso judicial.
Vargas sería llevado este mismo fin de semana a su nuevo destino de detención, razón por la cual el proceso continuará con un acusado menos, que ahora deberá seguir las alternativas del juicio por video conferencia.
Para la querella y la defensa, “la decisión de los magistrados imposibilitaría que el procesado presencie el juicio y rinda cuenta de sus actos en esta ciudad”. A pesar que Vargas estará en un lugar donde existe un centro de salud de alta complejidad, los abogados defensores, no están muy contentos porque pretendían que vuelva a su casa, en la provincia de Córdoba, donde cumplía arresto domicilio.
Las organizaciones sociales y de derechos humanos tampoco se mostraron del todo conformes, porque también ellos buscaban que esté en Jujuy durante todo el proceso y reciba condena aquí y no en otro lugar.
El informe que brindaron los médicos que lo asisten en el hospital San Roque, doctores Raúl Chomnales, Director, y Jesús Chuquisaca, jefe del servicio de neumonología, fue claro en cuanto que su estado de salud corría riesgo si se mantenía al paciente (Vargas), en ese centro de asistencial, por cuanto podría contraer una enfermedad intra hospitalaria y poner en riesgo su vida.
También se precisó que su salud no es del todo buena, se le diagnosticó EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), teniendo en cuenta que es una persona con antecedentes de tabaquismo y que “tiene sus vías respiratorias y pulmonares funcionando en un 20 ó 30%”.
Manifestaron asimismo que “en la provincia no existe suficiente tecnología para evaluar con precisión su estado”.
Pero también es un paciente, al que “con ciertos cuidados, se lo podía mantener en la provincia, por ejemplo trasladándolo a un centro de salud privado o fijando un domicilio particular donde pueda estar con su familia y en menos riesgo de contraer otras enfermedades”.
Antonio Vargas debido a sus antecedentes de fumador,” perdió la capacidad de expirar, o sea que no tiene elasticidad pulmonar y por esta patología crónica no puede apagar una vela a cinco centímetros”, según describió Chuquisaca.
Se comparó el cuadro clínico de Vargas con el que tenía en su momento, antes de fallecer, el músico Sandro. Además, “sufre de hipertensión pulmonar, por lo que es necesaria la provisión permanentemente de oxígeno”.
Vargas “presenta también una hipoxemia, generalmente definida como disminución de la presión parcial de oxígeno en la sangre”. La hipoxemia que presenta Vargas, se empeora cuando se saca el oxígeno y en ambiente normal puede producir taquicardias y trastorno cerebral entre otras afecciones.
Si bien está compensado, una situación por estrés, ansiedad o angustia, puede agravar su situación por un bronco espasmo que lo llevaría directamente a terapia intermedia o intensiva.
“Tampoco se puede medir su capacidad ventilatoria y se estima que está entre un 20 o 30% en su capacidad pulmonar, suficiente para estar en el lugar de origen pero insuficiente para hacer otras actividades como caminar 100 pasos” describió el médico especialista.
“Lamento decir que lo que hicimos no es suficiente, no obstante superada su condición infecciosa ya puede ser dado de alta, con lo cual sugiero que pueda recibir atención domiciliaria. Si debe ser trasladado a su lugar de origen, que sea en avión sanitario y no en ambulancia, porque son once horas de viaje que no lo podrá soportar”, resumió Chuquisaca.

