Revelador testimonio en la causa Aredez
La jornada 18 del juicio por delitos de lesa humanidad, dejó nuevos datos aportados por una prima de Olga Aredez que, de comprobarse, serían de suma importancia.
Cuatro fueron los testimonios prestados en la nueva audiencia que tuvo lugar durante la mañana de hoy. A raíz de las constantes reprogramaciones que debe hacer el Tribunal Oral Federal, a causa de las incomparecencias, hoy declararon cuatro testigos por los casos Galeán y Aredes.
Como sucediera ayer, la jueza Fátima López siguió las alternativas por videoconferencia desde el Consejo de la Magistratura, en Buenos Aires, ya que no pudo viajar a Jujuy por cuestiones familiares.
De los cuatro testimonios, el que a la postre resulto ser el más revelador, fue el de Nelly del Valle Márquez, prima de Olga Aredez, quien declaró por videoconferencia desde Buenos Aires.
La mujer es enfermera profesional y a causa de la enfermedad de la doctora Aredez (estaba operada de un pulmón) decidió viajar a Ledesma para atenderla y hacerle compañía. Allí se interiorizó de todo lo ocurrido con Luis Aredez, por los comentarios que le hacía su prima.
Nelly del Valle Márquez contó al tribunal que cuando viajaban a Buenos Aires por los problemas de salud de Olga, a su regreso encontraban todo normal en la casa, con las cerraduras en perfecto estado, pero todos los electrodomésticos descompuestos. “Le hacían un trabajo psicológico (a Olga) para que se fuera”, dijo la mujer.
La prima de Olga Aredez comentó que en una oportunidad conoció a un amigo de la familia que tenía una rotisería y con quien ella también entabló amistad. En cierta ocasión le pidió que le enseñara a hacer kepi (o keppe), para lo cual fue a su casa y compartieron una tarde de mates con su familia.
En esa casa le presentaron a un amigo del que desconoce su nombre, pero recuerda que le llamaban “El Turco”. Este hombre cuando se enteró de que ella era familiar de Aredez, le contó una historia de la que, hasta el momento, no se tenía conocimiento.
Siempre según lo dichos de Márquez, “El Turco” le habría dicho que en varias oportunidades intentó hablar con Olga Aredez pero que ella nunca lo quiso atender. El hombre le contó que un día lo vio a Luis Aredez al subir a su auto y que le dijo que estaba en un alista negra; que se fuera porque corría peligro, a lo que el médico respondió que no tenía nada que temer porque no había hecho nada mala. Que no tenía por qué irse.
En ese momento la mujer se sintió mal y se quebró, por lo que se pasó a un cuarto intermedio. Al reiniciarse la sesión, el presidente del Tribunal Oral Federal (TOF) Vicente Casas, dijo que la mujer se sintió mal porque “iba a contar cosas que nunca dijo a nadie y tenía miedo de comprometer a los familiares jujeños)
Una vez repuesta, Nelly de Valle Márquez relató que “El Turco” (al que nunca volvió a ver) le dijo de muy mala manera que Aredez había muerto “por testarudo, por tonto y soberbio. Había muerto por caprichoso”; por no querer hacerle caso, y que todas las otras personas a las que había alertado de que corrían peligro, se habían ido de la ciudad y que hoy están vivos en Ledesma.
El dato más relevante aportado por este testimonio, fue que el hombre le dijo que sabía dónde está enterrado Aredez, lo que oficialmente se desconoce hasta el día de hoy. En este punto, el relato de la mujer fue el siguiente: “Dijo que a Aredez lo habían levantado en una camioneta de Ledesma y lo llevaron detrás del ingenio donde hay unos cañaverales muy altos. Ya había una fosa lista para enterrarlo. Lo hicieron arrodillar y le pegaron dos tiros en la nuca”. Según los dichos de la mujer, El Turco le habría dicho que creía que todavía estaba vivo cuando lo enterraron.
Márquez dijo que cuando le pidió al “Turco” que la llevara para ve el lugar, este le respondió que no. Que si la esposa no lo quería atender, para que iba a ir ella,
Cuando la mujer volvió a la casa de Aredez le relató lo ocurrido a su prima quien le pidió que no saliera sola a la calle, que no se metiera porque tenía mucho miedo por ella, ya que todo era muy peligroso. Le pidió que se fuera a Buenos Aires para no correr peligro. También dijo que cuando salía a caminar, la gente no quería hablar con ella y que “todos huían”.

