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Limsa perforó al Concejo Deliberante

Limsa es el centro de atención en el Concejo Deliberante. Los radicales tienen una dura discusión interna; los justicialistas miran atónitos cómo el oficialismo comete torpeza tras torpeza, Mollón avanza sobre las tarifas, Bejarano se relame y Brajcich en absoluta soledad.

No habrá sesión esta semana en el Concejo Deliberante. Aunque desde la presidencia de Carlos Sadir nada se dice sobre el tema, es sabido que la cuestión Limsa alcanzó ribetes inesperados para los concejales oficialistas, quienes antes de exponer su humanidad al ludibrio público en una sesión, resolvieron guardarse en cuarteles de invierno.

Nueves meses demoró Carlos Sadir en encontrar el expediente de Limsa y llevarlo hasta el Concejo Deliberante, con un preocupante ataque de amnesia de por medio, cuando olvidó quién es el dueño de la empresa prestaría. Pero finalmente llegó y ahora está en poder del concejal oficialista Lisandro Aguiar, quien es el responsable de hacerlo conocer al resto de los representantes.

Albricias!!! gritaban López Salgado, Mollón, Figueroa y Bejarano que por fin podrán conocer un expediente que estaba guardado en poder del secretario de Hacienda Juan Carlos Abud Robles y su fiel escudero Walter Rolando Morales, quien custodiaba los papeles, especialmente aquellos que hacen referencia al proceso de licitación y al famoso Anexo M que es el de las tarifas.

El radical Juan Brajcich fue el primer concejal oficialista en poner en dudas algunas cuestiones referidas a Limsa, especialmente aquellas que hacen a la tarifa y sus quejas quedaron en la más absoluta soledad, ya que sus pares de bancada, lejos de apoyar una posición que es clamor en la opinión pública, lo dejaron en posición adelantada, ya que optaron por consagrar a Aguiar como único vocero de semejante escándalo; ni siquiera Sadir parece haberse recuperado de los amnesia ya que también se llamó a silencio.

Con el expediente de Limsa en la mano, Aguiar adoptó la misma conducta que el gordito dueño de la pelota: lo guarda, lo cuida y solo lo muestra de a poco.

Los radicales aún no tienen el discurso armado, las grietas en el expediente son infinitas y las respuestas nunca fueron preparadas.

No tienen manera de explicar el curioso hecho de que Limsa siempre haya sido la única empresa en presentarse a la licitación, cuando en el resto del país la basura interesa a innumerables empresas de todo el país.

Dicen en el Concejo Deliberante que en este sentido López Salgado tiene razón, y que fue una licitación “a medida”.

Como si esto fuera poco, desde el corazón del bloque oficialista, confiaron a Jujuy al Momento que Limsa habría cotizado un 40% más de lo que establecía el pliego de licitación y a pesar de esto los radicales habían decidido darle la concesión ya que habría llegado desde Buenos Aires una sutil sugerencia de avanzar con Limsa por parte de Gerardo Morales.

Además, ni bien se firma el decreto de adjudicación, la empresa estaba dispuesta a aumentar un 40% las tarifas, pero ante el escándalo que se venía, le habrían sugerido que el aumento sea progresivo y sin levantar demasiada polvareda.

Los radicales se preparan para explicar lo inexplicable, pero antes deben cerrar una serie de heridas que quedaron abiertas en el corazón del bloque de concejales, que ahora se ven rodeados por una situación harto compleja y de muy difícil resolución.

Por ahora saben que el costo político lo pagará Raúl Jorge, y eso tranquiliza en cierta medida a las huestes de Gerardo Morales, que despaciosamente junta su tropa para minar cualquier intención política de Jorge y de esa manera allanar su camino en la carrera del 2015.

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