Política | Política |

Juicio histórico: una jornada sin grandes novedades

Luego de 15 días de receso (la primera semana de cada mes no hay audiencias), se realizó la jornada 17 del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en el TOF de nuestra ciudad.

Para hoy estaba prevista presentación de diez testigos. Cinco prestaron declaración antes del mediodía y se aguardaba la comparencia de una más luego de las 14. Uno de los citados se encuentra enfermo, otro no pudo asistir por cuestiones personales y uno más ha fallecido. Otro de los testigos no se presentó a declarar sin dar explicaciones.

Durante el transcurso de estos 36 años desde el golpe de Estado, muchas víctimas, responsables y testigos han fallecido, lo que aumenta aún más las expectativas por llegar a una resolución en el caso.

En estos momentos se ventila causa “Galeán y Paulino y otros”, por la que está imputado José Eduardo Bulgheroni, como partícipe necesario de privación ilegítima de la libertad, coautor de los delitos de privación ilegítima de la libertad, torturas y homicidio agravado por alevosía.
 
La causa investiga lo que ocurrió a un grupo de  ciudadanos de la localidad de Tumbaya, vinculadas al partido Comunista. Se trata de José Nemesio Flores, Pablo Roberto Lacsi, Santiago José Abán, Pedro y Santiago Ramos y Remigo Ángel Guerra (detenidos y luego liberados) Rosa Santos Mamaní está desparecido.

 Los testimonios de la jornada estuvieron a cargo de familiares de Mamaní. En varios casos se trató de personas que por aquellos años eran pequeñas, por lo que no es mucho lo que pudieron aportar.

La primera en declarar fue Antonia Flores, cuñada de Rosa Santos Mamamí, detenido en octubre de 1976.  La mujer recordó que a partir de febrero de 1977 lo pudo visitar una vez por mes en el penal de Gorriti. Para poder verlo, debía sacar un permiso en el RIN 20. Comentó que ella no estaba en la casa de los padres de Mamaní cuando fue detenido, pero se enteró de lo ocurrido por el relato de sus cuñadas.

Flores dijo que ella lo veía dentro de todo bien y que él “no se explicaba porque lo habían llevado a Gorriti., Era un chico que trabajaba y ayudaba a su familia”.

La mujer comentó que un día le informaron que iba a quedar libre en julio y en la cárcel le dijeron que si quería se llevara su ropa. Ela respondió: “No, para qué me la voy a llevar si ya va a salir en libertad…”

Como pasara la fecha y no tenía noticias del hermano de su marido, fue nuevamente al RIN 20, donde le informaron que ya había quedado en libertad y le mostraron un papel firmado por él. En la cárcel le dijeron lo mismo y agregaron que “no quería estar con su familia”.

La segunda en declarar fue Damiana Mamaní, hermana de Santos, quien comenzó su breve testimonio diciendo “Mi hermano fue un hombre trabajador, que trabajaba con mi papá. Hacía un año había fallecido mi mamá. Con mi papá mantenían a la familia”.

Por ese entonces Damiana tenía 12 años y recuerda que a su hermano se lo llevaron a las 7 de la mañana. “Yo me asusté, porque ver a la autoridad policial fue muy fuerte. Mi papá preguntó a la policía a donde lo levaban y le dijeron que a Volcán pero que iba a volver”, comentó la mujer.

Durante su estadía en la cárcel de Gorriti, Damiana Mamamí dijo que visitó a su hermano en dos oportunidades, y que lo vio “preocupado, asustado y golpeado. Tenía moretones en la cara y una cicatriz en la frente. No le podíamos preguntar qué le había pasado porque siempre había un guardia. Nunca más lo vi y mi papá nunca dijo nada”.

Mamaní dijo que la familia se enteró del paradero del hermano por medio de la cuñada (Antonia Flores), que era la que preguntaba y siempre lo visitaba. “Mis padres eran muy reservados y yo muy chica. No recuerdo mucho”, finalizó.

Ernestina Mamaní, es otra de las hermanas de Rosa Santos y fue la tercera en prestar su testimonio. Antes de ingresar a la sala de audiencias tuvo un pico de presión, por lo que se hizo un cuarto intermedio de unos cincuenta minutos, hasta que estuvo en condiciones de declarar.

Por ser una de las hermanas mayores (son nueve) no se encontraba en la casa el día de la detención y se enteró cuando su padre le comentó. Dijo que el hermano pedía que ella fuera a visitarlo a la cárcel pero nunca la autorizaron a entrar. Cuando preguntó a las autoridades por él, le dijeron que se había ido y que a lo mejor estaba en otra provincia. Que no insistiera más.  

El de Juana Marciana Vilte, fue otro de los brevísimos testimonios de la jornada.

La prima de Mamaní recordó que en una oportunidad acompañó a Corina al penal de Gorriti y que esa fue la única vez que vio a Santos.

“Lo saludé y le pregunté  cómo estaba. Dijo que bien pero no pudo hablar mucho. Yo era chica y no sabía bien que estaba haciendo allí. Fui para acompañar a mi prima. Tenía 13 ó 14 años.


Lidia Gallardo involucra a Jayt  y Braga

Lidia Gallardo, esposa de Paulino Galeán, desparecido el 19 de octubre del 76,  contó que el Comisario Haig, entonces jefe de la Policía de la Provincia, le aseguró que a su marido no lo iba a ver nunca más.

La mujer, recordó que aproximadamente quince días después de la desaparición de Paulino, comenzó a recorrer junto a las esposas de Cosentini y Villagra distintos destacamentos policiales, servicio penitenciario y el Regimiento 20 para saber sobre el paradero de sus esposos.

En el Regimiento 20, dijo que una vez fue atendida por Mariano Braga, quien la insultó y la trató muy mal, afirmándole que no buscara a Paulino porque “eran de lo peor”.

En otra oportunidad también fue atendida por  Bulacio y le refirió lo mismo, advirtiéndole que no siguiera preguntando por su marido porque la “iba a pasar mal”.

Ante estas afirmaciones, un día se instaló frente a Plaza Belgrano, esperando que saliera el Comisario Jayt para preguntarle sobre el paradero de su marido, ya que tenía datos precisos de que estaba detenido en la central de policía. Al observar que sale de la central, lo sigue hasta la farmacia que estaba frente al Colegio Nacional, donde ingresó. Allí lo increpó preguntándole por Paulino  y éste le respondió que “no lo va a ver jamás, porque él es el líder de los demás”, advirtiéndole también que no vuelva a preguntar más por su esposo porque también iba a correr igual suerte. Ante esta repuesta, sólo atinó a salir del lugar y continuar la búsqueda por otros lugares.

Por información brindada por un policía conocido, se enteró de que Galeán fue llevado a la Cárcel de Villa Gorriti, sin recordar en qué fecha.

También supo que en una oportunidad, sacaron a varios grupos de presos desde la Cárcel. A la altura del Aero club, en el Barrio Alto Comedero, bajó un grupo y le hicieron tirarse al piso y taparse la cara. El otro grupo, donde estaba su marido, siguió  viaje y nunca más se supo de ellos.

Según Lidia Gallardo, Paulino fue siempre una buena persona,  y que “su único crimen  fue leer libros”.

Paulino sabía antes de su segunda detención que estaba en una lista negra para hacerlo desaparece, pero esa situación nunca lo atemorizó. En una oportunidad le dieron la posibilidad de salir del país, para salvar su vida, y no lo aceptó porque según él “no había hecho nada”.



Temas

Dejá tu comentario