Juicio histórico: “El silencio de los inocentes”
Los tres están juntos en el banquillo de los acusados, Mariano Braga, Antonio Vargas y José Bulgheroni, respondiendo por la causa Luis Aredes. Una historia que da terror.
Todos tuvieron un punto en común, “el silencio de los inocentes”, un elipsis guardado en el baúl de los malos recuerdos y que después de 36 años volvieron a abrirlo para mostrarle al mundo la injusticia de una dictadura militar, que lo marcaron para toda la vida.
Pero esta película parece más a la trilogía de" El silencio de los Inocentes", "Hannibal", y "Dragón Rojo” por la zaña, la impunidad y el odio con que actuaron ciertos personajes de ese momento para con gente común, algunos de ellos por seguir una causa u otro simplemente por ser simples ciudadanos.
Otra Vez los testimonios de los testigos que en su mayoría sobrepasaban los 50 o 60 años, fueron conmovedores, parecieran que hubieran guardado todo ese mal recuerdo para ventilarlo en una ocasión como ésta y descargar toda su bronca contra esta dictadura.
Esta clara la decisión de la justicia de llevar con la mayor celeridad posible estos juicios, está claro que hay intensión de llegar a la verdad, pero todavía ciertos personajes siguen teniendo privilegios, y eso duele a muchos familiares que siguen esperando que hablen y digan donde están esos cientos de hombres y mujeres que fueron desaparecidos, como Luis Aredes, Avelino Bazán y tantos otros cuyos restos no se saben dónde fueron depositados.
En la sala "macedonio Graz", donde se llevan a cabo el "Juicio Histórico" sólo estaba Rafael Braga; Vargas presenció esta instancia desde el Hospital de Ezeiza donde se encuentra internado; y en el caso de Jose Bulgheroni al comenzar la audiencia se informó por Secretaria que el imputado en las causas de” Paulino Galean y otros” y “Reynaldo Aragón y otros” se encuentra en Jujuy para realizar interconsulta médica a pedido de su defensa.
“El Oficial del Ejército, Braga, pregunto quién era Filliu”
Tras ser detenido en Libertdor, Antonio Filliu fue trasladado a la Cárcel de Gorriti y de allí a La Plata. Cuando se aprestaban a ascender a un viejo avión Hércules, llegó un militar “era un Oficial del Ejército, Braga, preguntó quién era Filliu”. Luego de identificarse Filliu, Braga conversó con el oficial a cargo del avión. Despúes todo se convirtió en una película de terror que duró todo el viaje de Jujuy a Buenos Aires.
Don Antonio Filliu es comerciante desde siempre y piensa seguir trabajando en ese rubro. No tuvo filiación ni militancia política. El 24 de marzo de 1976 aproximadamente a las 20.00 horas, la Policía fue a buscarlo y le pidió que se presente a la Comisaría. Al llegar allí el Sub Comisario Guanuco y el Capitán Arenas le confesaron no tenerlo en ninguna lista, sin embargo le pidieron que no se retirara de la Comisaría y se quedó en una situación de “privilegio” en la oficina de uno de los jefes. Por la mañana siguiente personal del Ejército le vendó los ojos, le ató las manos y en un camión lo trasladaron a la Cárcel de Gorriti.
A pocos días de estar en el Penal, lo llevan a una oficina a declarar con el Capitán Jones Tamayo (hoy, prófugo de la justicia) quien le dice que esa noche quedaría en libertad. Pero precisamente esa noche fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Relató el duro viaje que les tocó realizar en el avión Hércules y que antes de abordarlo el “oficial del Ejército, Braga, preguntó quién era Filliu, me llevaron ante el oficial que nos trasladaba (de Penitenciaría de Nación) y le dijo algo”. En La Plata vio a otros detenidos: Melián, Bueno, Aredez y también a los Mineros de Aguilar.
Se produjo un nuevo llamado de atención a la Defensa de Braga, Ricardo Vitellini, por su mal trato y hostigamiento a la víctima-testigo a quien obliga a recordar detalles minuciosos de hechos ocurridos hace 36 años.
Otro testimonio desgarrador fue el de Ramón Luis Bueno, quien contó que pertenecía a la Vanguardia Comunista, ¿eso es pecado?, se preguntaron varios de los que presenciaban la audiencia.
Ramón fue empleado de Ledesma hasta 1975, momento en que intervienen el Sindicato, lo detuvieron 45 días, lo dejaron cesante y le pagaron indemnización. La intervención, según Bueno, solo era para desarmar un Sindicato respetado, cuenta que los sacaron a balazos.
Al momento de la segunda detención, en 1976, hacía un año que Bueno no trabajaba para Ledesma, por lo que no entiende a qué respondía esta detención que lo llevó a la Cárcel de Gorriti nuevamente y aun hasta el Penal 9 de La Plata. Cuando relata el traslado hasta allí, su voz tiembla al rememorar los castigos a los que fueron sometidos, estaban locos, eran salvajes” describe. En La Plata recuerda que Bulgheroni le preguntó sobre Weisz (Jorge), y le anticipó que en un año quedaba libre. Pudo ver a quienes habían sido compañeros sindicalistas como Saracho, Condorí. A Aredez y Melián, que ya los conocía, los vió en la Comisaria 11 de Ledesma, también en Gorriti, y a Gaínza, Felliu los conoció en la cárcel.
Para Carlos Alberto Melián “La historia es un proceso de la memoria, haciendo memoria podemos encontrar la verdad, y con la verdad, la justicia”
En último lugar declaró Carlos Alberto Melián quien fue trabajador en el Ingenio Ledesma y miembro del Sindicato del Azúcar. Comenzó diciendo:
“Mi primer recuerdo es el de la iglesia, el Obispo Medina, cuando yo estaba detenido concurría a la cárcel de Gorriti, iba también Labarta, ellos colaboraron en una maniobra destituyente de la democracia, la democracia es de todos, es de ustedes señores jueces, de los abogados, y de todos los que estamos acá”, continuó.
Expresó que en una oportunidad le preguntó a Medina sobre Turk, Giribaldi, Ranzoni, Álvarez Scurta, y él le dijo que “fueron trasladados, juzgados y fusilados en Tucumán”.
Los empresarios fueron los ideólogos de esta masacre
“En el 76 producíamos 40.000 bolsas de azúcar por día, 100.000 litros de alcohol por día, y 100 toneladas de papel por día”, relató Melián refiriéndose a la producción en esa época del Ingenio Ledesma.
"Estuve detenido desde abril del 76, nos llevaron a la Unidad 9 de La Plata, en un avión Hércules, hasta el 17 de agosto del 77, ahí lo ví a Bulgheroni, que me dijo si yo había estado en una reunión del sindicato, le dije que no, que había estado reunido con Ortega Peña, que en esa oportunidad vino a apoyar la comisión del barrio de 286 viviendas porque el ingenio nos robaba con las cuotas, fuimos presa fácil del empresariado argentino”.
El jefe técnico de la empresa, Lemos, decía: “en qué andará Melián, ya va a ver lo que le va a pasar”, agregó que “cuando llegó Blaquier a la empresa se impuso un régimen de trabajo muy duro, sin obra social, sin beneficios, todas las conquistas de los trabajadores fueron negadas”.
Luego Melián aportó para la causa una presentación realizada por el abogado López Arias sobre la detención de Turk Llapur.
“Ledesma me exigió irme, irrumpieron en mi casa con cinco hijos, con armas, interrogaron a mi familia, por orden del Teniente Arenas, actuaban con facilidad porque el dueño de Ledesma les decía a quién perseguir y a quién detener. Hoy nada nos repara, pero nos pueden reparar con nuestros familiares”, manifestó.
Luego Melián se preguntó, “¿Por qué no se juzga a Blaquier que hizo crímenes de lesa humanidad?, porque buscó las fuerzas del Estado para que haga el trabajo sucio y él se enriqueció”.
“Tengamos la valentía de denunciar como muchos detenidos que estuvieron declarando acá, los militares nos metían agujas en las uñas para que hablemos, o nos hacían los falsos fusilamientos, y otros crímenes peores. No hemos juzgado ningún empresario, a pesar de que ellos también impusieron el terror”, añadió.
Contó que el policía que lo detuvo dijo en la puerta de su casa que el ingenio ya había mandado la camioneta para llevarlo, lo vendaron y lo tiraron en la caja de la camioneta. Nombró a Vargas como Jefe de la cárcel cuando lo llevan al penal de Gorriti, quien fue el que ordenó su traslado a la Unidad 9 de La Plata, junto a 82 compañeros.
Después Melián dijo que lo vió a Braga: “Nos interrogaron en el penal, ahí estaba Jaig y Braga entró y les dijo que rompan mi declaración”.
También dijo que a Jorge Weisz la empresa Ledesma le ofreció 10 millones de pesos para que se vaya y que él no aceptó y luego hicieron la marcha del silencio, luego Weisz desapareció.
Melián dijo que él creía que los detenían porque, por ejemplo, se había elaborado un informe económico durante la intendencia del Dr. Aredez donde figuraban los impuestos que adeudaba la empresa Ledesma, que ascendían a 500 millones de pesos y la empresa tuvo que pagar. “Al que reclamaba lo detenían, lo cesanteaban o lo mataban”.
“Éramos 82 pero a la cárcel entramos 78”
Uno de los episodios de la detención que también se reiteraba en los relatos de los mineros detenidos de El Aguilar, era el traslado en el Hércules de los detenidos que fueron llevados a La Plata, “Nos sentaron en el piso, vendados, encadenados, nos hacían cantar el carnavalito. Cuando llegamos nos llevaron a la enfermería, le vi la espalda a otro detenido, Tilca, muy golpeada, éramos 82, pero a la cárcel entramos 78, a los otros no se que les habrá pasado”, relató Melián.
Una vez que terminó la declaración de Melián, el defensor de Braga, Ricardo Vitellini planteó que encontraba una contradicción en el testimonio, que luego quedó sin efecto, ya que la misma no existía.
La completa saga cinematográfica del doctor Hannibal Lecter, sicópata y asesino que se rie de todos y luce su inteligencia ante el temor de todos los que lo rodean....hasta que aparecen, primero la detective Starling, y luego el policía Graham...ambos no le temen, ambos logran captar la atención del sicópata que se dedica a burlar a cuanto y policía se le cruza gozando a jugar a que lo atrapen. Es una escena de "el silencio de los inocentes" muy similar a la de la década donde reinó la dictadura.

