El dinero de la “apuesta” de los pobres, financia campañas políticas
En un análisis somero de la pobreza, relacionada con el juego del azar, el economista Isaac Rudnik, titular del ISEPCI, dejó al descubierto que “hoy el pobre apuesta más”, pero esas ganancias del Estado sirven para financias campañas políticas.
El especialista recalcó que “en años anteriores, el juego estaba acotado a algunos sorteos como el de la Lotería Nacional, loterías provinciales y el Prode, que era más popular. Las loterías nacionales, con todo lo popular que eran, en general tenía la posibilidad de adquirirlas la gente tenía un ingreso de medio para arriba”.
En conversación con Radio 2 consideró que “en general siempre los billetes de la Lotería no estaban al alcance. La quiniela era del barrio, no era legal; no existían los bingos, los casinos estaban acotados a algunos lugares turísticos; no había casinos cerca de las ciudades. Eso llevaba a que en general la gente que jugaba la Lotería o apostaba en estos lugares, era gente de ingreso medio, podía irse de vacaciones y la recaudación que se obtenía del juego de parte del estado, eran una herramienta de redistribución hacia sectores populares”.
Pero hoy esa realidad cambió sustancialmente: “Ahora el juego con el desarrollo que ha tenido, los bingos en todas las ciudades, la legalización de la Quiniela, de otros tipos de juego como el Loto, el Quini, cumplen una inversión exactamente inversa. Toma el dinero de apuesta de los pobres, van a lugares donde la recaudación no es justamente utilizada como un mecanismo redistributivo, sino generalmente son las cajas a través de las cuales se financian las grandes campañas políticas la publicidad oficial y otras vías que no son demasiado controladas. Se ha invertido exactamente el sentido y de dónde se recauda, sobre qué sectores y después esa recaudación dónde va”.
Consultado sobre si el juego debe ser estatizado de nuevo o debe seguir en manos privadas, respondió: “Deberían ser manejados por el Estado los recursos. Pero cuando uno analiza la experiencia de esta misma administración política y económica, voy a sacar la conclusión de que aquí no es solo el problema principal, sino cómo después se manejan esos recursos. Si verdaderamente van a cumplir un sentido redistributivo o van a engordar las arcas de los amigos del Estado, para que se desarrolle este capitalismo de amigo y entonces en realidad nosotros estamos de acuerdo en que la mayor cantidad de ámbitos posible sean manejados y controlados por el Estado, pero también entendemos que es fundamental que quede muy claro, los mecanismos de distribución y hacia dónde van”.

