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Dos fugas en menos de un mes: ¿Qué pasa en las comisarías?

Hacinamiento, motines, fugas, superpoblación, mal estado de las estructuras edilicias, visitas donde se introducen elementos prohibidos, sospechas de complicidad por parte del personal policial, ausencia de alcaidías y más. Un combo de situaciones que pone en duda la capacidad real de las comisarías para albergar a presos de extrema peligrosidad.

“Limaron las rejas y se escaparon”, no es una línea de una película de Hollywood ni tampoco de la popular serie carcelaria el marginal. Esta es la explicación que brindó a JujuyalMomento la Policía de la Provincia sobre la fuga que llevaron adelante esta mañana tres peligrosos presos en la comisaría 30 de Barrio Mariano Moreno.

Uno de esos presos, es Luis González Cáceres quien el pasado 15 de agosto se escapó de una comisaría de barrio El Chingo junto a otros 5 compañeros más ( ladrones, agresores y hasta un violador). En aquella oportunidad, salieron del edifico a través de un boquete que realizaron en una pared que da al exterior.
Por estas horas no se descarta que el elemento con el que se limaron los barrotes haya sido introducido entre prendas de ropa durante una visita de familiares aunque otra hipótesis habla de la complicidad policial.

No es la primera fuga que tiene lugar en la Comisaría Nº 30 de barrio Mariano Moreno: en mayo de 2018 Gabriel Esteban Sajama (28) detenido por homicidio; Franco José Pucca (32) detenido por robo; y Emilio José Vieira (29) por robo, se escaparon con total impunidad y la sociedad jujeña puso el foco de la atención en la situación de las comisarías.

Los uniformados que realizaban las tareas de custodia fueron imputados por “facilitar” la fuga exponiendo así un panorama muy complejo más allá de las falencias edilicias.

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En agosto de 2018, Jujuy ya registraba 3 fugas de distintas comisarías y eso tuvo como consecuencia directa ciertos cambios. El principal fue destinar provisoriamente personal del servicio penitenciario para que colabore con las tareas de custodia en las dependencias policiales. La medida duró algunos meses y no estuvo exenta de críticas por parte de quienes consideraron que se afectaba el servicio de vigilancia en las cárceles de Jujuy.

El contexto evidenciaba una suerte de autocrítica por parte del Ministerio de Seguridad sobre la falta de preparación de los policías para controlar a detenidos que no deben estar alojados en comisarías pero tampoco aún en cárceles.

Por cuestiones de espacio, de vigilancia de la población carcelaria, de estructura edilicia (hay comisarías muy antiguas) y del riesgo que conlleva mezclar a personas demoras o detenidas con presos de extrema peligrosidad, las dependencias policiales están lejos de ser el ámbito ideal para alojar reos.

Eso fue reconocido por el propio jefe de policía, Guillermo Corro, quien planteó hoy la necesidad de las alcaidías.
A esto hay que sumarle otra cuestión primordial: La policía está para patrullar las calles, investigar delitos y detener a quienes infringen la ley, no para custodiar presos.

Jujuy cuenta hoy con 8 regionales de la policía y un excedente de más 465 presos (a agosto de 2018) que se encuentra distribuido en dos de estas estructuras (comisarías y servicio penitenciario).

Según dijo a Radio 2, Corro actualmente hay 520 efectivos dedicados exclusivamente a vigilar presos en las comisarías.

En estos momentos, otros 150 policías trabajan en los operativos cerrojo para recapturar a los tres presos fugados y posteriormente (en caso de que no funcione) personal de la Brigada de Investigaciones deberá realizar una búsqueda personalizada (evadido por evadido).

El año pasado, las comisarías fueron incluidas en el plan de contingencia del gobierno, más precisamente dentro del “Programa de reparación edilicia de inmuebles de la Policía de la provincia y puestos camineros”.

Para un total de 141 estructuras (comisarías, subcomisarías y puestos camineros) se destinaron $101.658.240.
Construcciones, reacondicionamientos, remodelaciones, ampliaciones, terminaciones y el mejoramiento de las celdas internas de algunas de ellas, fueron el principal destino de estos fondos.

De hecho, la dependencia policial Nº 30 de barrio Mariano Moreno fue incluida en el programa al igual que la Comisaría Nº 61 de barrio El Chingo (donde fue la anterior fuga). La primera fue demolida y en su lugar se construyó una nueva que fue inaugurada por el gobernador en marzo de este año.

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El último martes 27 de agosto se produjo un intento de motín en la seccional N° 31 del Barrio Coronel Arias, donde un grupo de detenidos quemó colchones con la intención de autolesionarse y hacer oír sus reclamos.

Debido a que uno de los detenidos poseía un fierro o “punta”, cuatro efectivos resultaron golpeados y posteriormente fueron trasladados al hospital para descartar lesiones de gravedad.

El jefe de la fuerza indicó que las demandas de las personas detenidas tienen que ver con el aceleramiento de las causas procesales, trasladarse al servicio penitenciario y que se extienda el horario de visita, cosa que “pasa en todas las comisarías”.

Una vez más, el planteo gira en torno a la cuestión del hacinamiento.

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(Seccional Nº 31)

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