Miriam y Viviana relataron cómo es el día a día para sobrevivir en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Subsistencia diaria: recolección de chatarra y feria de contenedores
Ante la falta de un empleo formal y seguro, la principal vía de ingresos de la familia se reduce a changas informales.
"Nosotros acá para vivir tenemos que estar recolectando latitas de aquí de las calles, buscando, o vendemos chatarra... Mis hijos también me ayudan a veces, lo que sea. A veces tienen trabajo, a veces no", relató Miriam, quien además detalló que las condiciones habitacionales empeoran los días de lluvia debido a la falta de un techo adecuado y a los pisos de barro en la vivienda.
Para cubrir la alimentación, recurren a estrategias de supervivencia como la selección de verduras de descarte en la feria local: "Voy hacia la feria de contenedores y vamos a traer verduras, un poco de cada cosa para tener para la semanita... Hay veces que estamos una semana sin poder tener para comer, y hay veces que tenemos y no podemos comer".
Impacto en la educación y asistencia escolar
Por su parte, Viviana, madre de tres hijos, señaló que la falta de recursos económicos impacta de lleno en la escolaridad de los menores, al punto de registrar ausencias prolongadas por no poder costear el boleto de colectivo.
"Yo tengo que tener para el pasaje... hay días que él dos semanas dejó de ir a la escuela y ya me notificaban porque no ha ingresado. Yo le expliqué que no tengo por la economía ni tengo para el pasaje", explicó, detallando que el costo semanal para garantizar el traslado del adolescente asciende a 12.000 pesos.
Ante la falta de asistencia estatal sostenida y la necesidad de insumos básicos, la familia hizo un llamamiento a la solidaridad de la comunidad para recibir donaciones de alimentos no perecederos, mercadería, ropa o bien propuestas laborales que les permitan estabilizar su situación.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al teléfono celular 3885146237.