Indec: la pobreza en Jujuy aumentó 10 puntos en 5 años
La Encuesta Permanente de Hogares evidencia que la provincia no ha mejorado este ítem en términos reales a pesar de la continuidad del proyecto político. Si bien la pandemia deterioró la calidad de vida, existe una pobreza estructural que ha afectado al menos 1 de cada 3 residentes durante la última década.
Aquellas primeras mediciones divulgadas a mediados de 2016 eran desarrolladas por el remozado órgano estatal, cuya credibilidad se supone aumentó bajo órbita “macrista”. A pesar de la sintonía fina existente (por ese entonces) entre gobiernos nacional y provincial, el contador Morales sinceró las estadísticas de pobreza oportunamente: “estamos por encima de la media nacional, en torno al 35%”.
“Hay que tener en cuenta que en la provincia se releva una muestra de San Salvador y Palpalá. Tenemos 80 mil personas pobres y 5700 indigentes, según Nación; en tanto con los cálculos provinciales estamos en 91.000”, declaraba poco tiempo después la ex titular de Dipec Ana Juárez Orieta.
Las inconsistencias entre las fuentes consultadas seguirían durante el período próximo, casi 8.500 personas de diferencia se vieron entre los índices de pobres medidos por Indec < Dipec. Seis meses después la brecha se mantenía, Jujuy gozaba una virtual depresión casi cinco puntos por debajo de la media nacional 28,6%.
De allí en más los criterios se irían unificando, la tendencia alcista se mantuvo casi ininterrumpida hasta el inicio de la pandemia. Si bien no sería reconocido formalmente los registros de asistencia alimentaria del Ministerio de Desarrollo Humano permitirían advertir un súbito aumento de la pobreza hasta el 40% en territorio local hacia finales de 2018.
El cierre del período 2019 – 2020 llegaría con una meseta sumamente alta, con organizaciones sociales enfurecidas por el escaso nivel de partidas presupuestarias para comedores frente al nivel de endeudamiento en dólares adquirido.
La pandemia golpearía fuertemente la actividad económica jujeña, las cifras del Indec lo reflejaron con un aumento de la pobreza pocas veces visto: más de 5 puntos porcentuales en tan solo seis meses. Sin embargo Gerardo Morales durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias 160º afirmaría un descenso de 0,3%. Una ecuación sin pies ni cabeza, para el economista de Izquierda Gastón Remy quien refutó tal relato.
Con la situación sanitaria controlada, el gobernador volvió a comparecerse frente a los diputados provinciales tan solo unos días atrás. En plena reactivación económica, un proceso lógico y afortunadamente ineludible tras las dificultades de la pandemia, con un gesto políticamente correcto se jactaría de tener niveles de pobreza inferiores al promedio nacional aunque preocupantemente altos.

