Entre el compromiso con los alumnos y la presión económica, el personal docente enfrenta un escenario marcado por la incertidumbre salarial y los riesgos cotidianos de infraestructura en la zona.
Respecto a la adhesión a las medidas de fuerza que lleva adelante el sector, una docente explicó que la decisión de presentarse a trabajar no responde a una disconformidad con el reclamo salarial, sino al impacto que sufren en sus ingresos.
"Lamentablemente como docente me siento mal por no hacer paro, apoyo a mis compañeros en la lucha por el salario porque lo que el Gobierno ofrece es muy poco. Pero en mi caso es mi único cargo y sueldo; mantengo a mis hijos y si no trabajo no me pagan. Ya me pasó anteriormente hacer paro y que me descuenten el mes completo sin devolvérmelo jamás. Hay mucho temor a los descuentos", expresó.