Su familia es muy diferente a la mía
Te enamoraste; están avanzando en una relación y limando algunas diferencias. Todo parece fluir hasta que se topan con su familia, y es muy diferente a la tuya ¿Puede eso suponer el final de una relación? ¿Hay chances de armonizar? .
Estos son algunos de los problemas más comunes que pueden presentarse cuando se unen dos universos diferentes:
Son un “clan”: hay familias a las que les encanta hacer todo en grupo: irse de vacaciones, reunirse todos los domingos, compartir cada momento… Si tu familia política es así y tú eres más libre, es bueno que busquen puntos de consenso para poder construir. Puedes negociar ir a verlos algunas veces, por ejemplo, y que otras él o ella vaya solo. Es cuestión de ceder sin obligarte a seguir un modelo que no te pertenece.

Los credos son diferentes: hoy en día es mucho más sencillo que haya puntos de encuentro entre familias de distintas religiones pero si la de tu pareja es muy ortodoxa, han de dialogar sobre cómo van a manejar la situación. A algunas personas les gusta acompañar a su hombre o mujer al templo, por ejemplo, aunque pertenezcan a otro credo. Puede ser una manera de interiorizarse acerca de diferentes tradiciones. Lo más importante es el respeto, la honestidad y tener en claro algunas cuestiones básicas, por ejemplo, cómo se va a consensuar la educación de los hijos de padres de distinta religión.
La familia política es invasiva: es común escuchar quejas acerca del no registro de los espacios de intimidad por parte de los suegros, llamados a la hora de la cena o visitas sin aviso previo. Lo ideal es conversar las pautas de convivencia y luego que sea el miembro de la familia “invasiva” el que lleve el planteo. Hay que tener en claro que se está iniciando una nueva familia y es importante poner límites. Además, entender que lo que para uno puede parecer normal para otro puede suponer una falta de respeto.
Hay diferencias culturales: puede ocurrir que ambos provengan de países con diferentes tradiciones. Muchas disputas pueden provenir de ignorar el porqué de determinadas conductas. Tener una actitud abierta y sin prejuicios para entender que no todos somos iguales ayuda mucho. No es que tu suegra no te quiera porque no te bese, quizás en su país no se acostumbra.
Tienen otra mirada de la vida: sea en cuestiones como la educación de los niños, temas de dinero, etc. es probable que surjan diferencias de acuerdo a la historia de cada quien. Si tu pareja hace demasiado caso a la influencia de su familia nuclear, han de tener una charla a fondo, no para confrontar sino para consensuar una nueva construcción, distinta de la original de cada uno.
Fuente: Valeria Schapira - Experta en relaciones para Match.com

