Pero la lucha no solo se refleja en los constantes pedidos de reconocimientos como tales que tienen estas comunidades, sino también en la lucha que cientos de mujeres llevan adelante para ser respetadas como mujeres indígenas; ya que no se sienten contenidas por el estado provincial, menos así por el consejo de la Mujer de la provincia.
Al consultarle a Mariana sobre cómo se sienten respecto a este tipo de situaciones y si las mismas son constantes manifestó:
Hace muchísimo tiempo venimos callando tanta violencia, tanta miseria, tanta usurpación y manoseo en contra de nuestras mujeres; sabemos que hay instituciones que puso el gobierno por el tema de la violencia, pero nosotras no nos sentíamos contenidas desde el estado y es por eso que creamos nuestra casa de la mujer indígena, donde se trabaja desde la cosmovisión, desde la identidad y el valor. Hace muchísimo tiempo venimos callando tanta violencia, tanta miseria, tanta usurpación y manoseo en contra de nuestras mujeres; sabemos que hay instituciones que puso el gobierno por el tema de la violencia, pero nosotras no nos sentíamos contenidas desde el estado y es por eso que creamos nuestra casa de la mujer indígena, donde se trabaja desde la cosmovisión, desde la identidad y el valor.
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Las constantes problemáticas que sentían al no ser escuchadas, llevaron a que ellas solas se cuidaran manifestó Peralta, además dijo que recién se animan a salir de sus territorios, mostrarse en otros espacios y decir que existen y están presentes.
"Dentro de las comunidades somos más de 500 familias y encontramos que más del 40% de las mujeres sufre algún tipo de violencia, vemos que hay mucho sufrimiento dentro de nuestras hermanas que hoy recién pueden hablarlo". expresó.
Pero además manifestó que a la hora de hacer una denuncia la policía no actúa como corresponde y se sienten discriminadas.
Lamentablemente la justicia no actúa, hace vista ciega; nosotras como hermanas de las comunidades tratamos de acompañar a las víctimas y estar en el proceso con ellas, porque no nos sentimos acompañadas. Lamentablemente la justicia no actúa, hace vista ciega; nosotras como hermanas de las comunidades tratamos de acompañar a las víctimas y estar en el proceso con ellas, porque no nos sentimos acompañadas.
Nosotras estamos triplemente discriminadas y estigmatizadas por ser mujeres, por ser indígenas y sumado a esto por nuestra condición de ser pobres. Nosotras estamos triplemente discriminadas y estigmatizadas por ser mujeres, por ser indígenas y sumado a esto por nuestra condición de ser pobres.
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No solo en la ciudad miles de mujeres se sienten desprotegidas por el estado y ninguneadas a la hora de denunciar un hecho de violencia de género en comisarias donde efectivos policiales tardan horas en tomarles las denuncias o no les brindan la contención y seguridad necesaria; sin generalizar, pero esto se observa en muchos casos por falta de personal, poca preparación de las áreas intervinientes y hasta mala predisposición en algunos casos. Las mujeres indígenas deben luchar contra esto y más.
"Hacemos un espacio de identidad para poder curar a nuestras hermanas, hoy cuando escuchamos a una mujer hablar de una situación x de hace más de 30 años parece que hubiera sido ayer, pero solas no podemos necesitamos del estado". Concluyó.