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Morales empuja a Sadir a una crisis humanitaria en el conflicto por las tarifas

Hay momentos en que un gobierno ya no puede esconder su inacción detrás de excusas económicas ni culpar eternamente a otros. Lo que ocurre hoy en Jujuy con las tarifas de la energía dejó de ser un problema administrativo para convertirse en una crisis social que golpea de lleno a miles de familias.

Después de una de las olas polares más intensas de los últimos años, hubo hogares que debieron elegir entre prender una estufa, pagar la factura o comprar alimentos. Y mientras eso ocurría, el Gobierno recién empezó a analizar si suspendía los cortes del servicio.

La reacción tardía del gobernador Carlos Sadir expone un problema mucho más profundo. La crisis no nació de un día para otro. Es consecuencia de decisiones tomadas durante la gestión de Gerardo Morales, cuando se consolidó un esquema energético cuyos costos hoy pagan los jujeños y cuyos contratos siguen siendo cuestionados. Sin embargo, el Gobierno continúa buscando responsables afuera mientras evita revisar las decisiones tomadas puertas adentro.

La sensación que queda es preocupante. Jujuy parece gobernada por un doble comando donde las decisiones importantes llegan tarde o directamente no llegan. Y eso abre un interrogante inevitable: ¿Sadir gobierna con autonomía o sigue condicionado por la influencia política de Morales? Porque mientras esa discusión se desarrolla en los despachos, los vecinos continúan recibiendo facturas impagables y viven con el temor permanente de quedarse sin un servicio esencial.

Lo más llamativo es que existen ejemplos concretos de que otra respuesta era posible. En Salta, el gobierno de Gustavo Sáenz eliminó diez impuestos que encarecían las boletas, redujo la carga tributaria y creó subsidios provinciales de entre el 60 y el 100% para los sectores de menores ingresos. En Río Negro también se redujeron impuestos sobre las tarifas y, además, se prohibieron los cortes de luz, gas y agua para los usuarios vulnerables hasta fines de 2027, acompañando esa medida con planes de pago accesibles.

Es decir, otras provincias enfrentaron el mismo contexto económico nacional, pero eligieron proteger a sus ciudadanos. En Jujuy, en cambio, la respuesta fue la demora, el silencio y la búsqueda permanente de culpables externos.

Gobernar también significa anticiparse a las crisis, tomar decisiones difíciles y defender a quienes más lo necesitan. Cuando un Estado espera que la situación llegue al límite para recién evaluar una medida de alivio, deja de administrar un problema y empieza a convertirse en parte de él. Y mientras la política sigue discutiendo responsabilidades, miles de jujeños continúan pagando las consecuencias de una crisis que ya no admite más excusas.

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