De acuerdo con el relato que la propia víctima plasmó en la denuncia penal, todo comenzó alrededor de las 2 en una vivienda ubicada en el barrio San Lorenzo. El damnificado se encontraba en el inmueble y decidió sentarse en una silla del comedor; en ese preciso instante, se registró el ingreso de su cuñado. Desde ese momento en adelante, el denunciante aseguró tener una "laguna mental" y no recordar absolutamente nada de lo sucedido.
La pesadilla continuó cuando el hombre finalmente logró recuperar la conciencia. Para su sorpresa y horror, constató que su ropa estaba completamente ensangrentada y que presentaba diversas heridas en el cuerpo, cuya procedencia no pudo determinar debido al estado de shock y la amnesia temporal.
Ante el desesperante escenario, caminó en busca de ayuda hacia la casa de un pariente cercano. Al ver el estado en el que se encontraba, su familiar solicitó de urgencia la presencia del personal del SAME, quienes le brindaron la correspondiente asistencia médica de forma inmediata.
La denuncia fue radicada días después del hecho y el caso quedó bajo la órbita de la Justicia, que inició una minuciosa investigación para reconstruir las horas en blanco. Las tareas de rigor buscan establecer de manera fehaciente si existió una agresión física y determinar cuál fue el grado de participación del familiar señalado en el expediente.