El dramático episodio salió a la luz cuando el personal médico del nosocomio local alertó a las autoridades sobre el ingreso del joven, quien presentaba graves lesiones en la cabeza. Según el testimonio de su pareja, ambos mantuvieron una fuerte discusión en una vivienda de la zona. Siempre de acuerdo al relato de la joven, el menor —que había consumido bebidas alcohólicas previamente— sufrió una crisis y comenzó a autolesionarse, golpeándose deliberadamente contra la pared y el suelo.
El momento más crítico se habría producido cuando la joven intentó contenerlo para evitar que continuara lastimándose. En ese forcejeo, el adolescente habría perdido el equilibrio, cayendo pesadamente e impactando violentamente contra un inodoro, lo que le provocó el desmayo inmediato. Tras el accidente, fue trasladado de urgencia por particulares en un vehículo privado.
Actuación judicial y dudas en el caso
El hecho generó suspicacias y activó de inmediato los protocolos de la Justicia ordinaria. Al ser entrevistada por los efectivos policiales, la joven aseguró que no fue víctima de agresiones físicas ni amenazas. De manera firme, manifestó su deseo de no radicar una denuncia penal y, además, se negó rotundamente a ser sometida al examen médico policial de rigor.
A pesar de la reticencia de la testigo y de la falta de una denuncia formal, las autoridades judiciales decidieron no cerrar el caso. Por tal motivo, la Seccional Nº 15 tomó cartas en el asunto e inició una investigación de oficio. En las próximas horas se buscará establecer con precisión la mecánica del golpe y determinar si las heridas coinciden estrictamente con un accidente doméstico o si existió la participación de terceros en el hecho.