La Constitución y el sermón de Mamerto
Este fue uno de los momentos bisagra en la vida de Mamerto Esquiú . En el año 1853 se desarrollaba la Constitución Nacional argentina y el presidente de ese entonces, Justo José de Urquiza, les ordena a las 14 provincias que en ese entonces conformaban el país jurar fidelidad.
El gobernador catamarqueño era Pedro José Segura, y le solicitó a Mamerto Esquiú que brindara un discurso dirigiéndose al pueblo acerca de la nueva Constitución Nacional . Titulado “Laetamur de gloria vestra”, que significa “nos regocijamos en tu gloria”, Mamerto Esquiú brindó uno de los sermones mas memorables de nuestra historia. En el realizo una crítica introspectiva a la historia argentina, promovió el conocimiento y cumplimiento de la ley y solicitó por la paz de los argentinos.
Obedecido, señores, sin sumisión no hay ley; sin ley no hay patria, no hay verdadera libertad, existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra ...
Todos los presentes se emocionaron con el discurso del próximo beato argentino, y como consecuencia la totalidad de los funcionarios de Catamarca juraron lealtad a la naciente constitución.
De su rol como periodista a su gran milagro
Más allá de su trascendencia en el ámbito religioso, Mamerto Esquiú marcó precedentes en el periodismo argentino. Se desempeñó como escritor y editor del periódico El Ámbato, el primero de la provincia de Catamarca. Allí sentó los primeros ideales de una labor periodística honesta y honorable, sentenciando “No escribir ni publicar aquello que no se pueda sostener como caballero”, promoviendo la ética en cada una de sus publicaciones.
En el ano 1870 FUE convocado Para Ser Obispo de Buenos Aires, Pero lo Rechazo. Nueve años después sucedió exactamente lo mismo con la provincia de Córdoba, pero esta vez el Papa León XIII le ordenó que aceptara. Mamerto Esquiú aseguró que la voluntad del Papa es la voluntad de Dios, por lo que accedió al cargo y asumió en 1880. Allí tomo un rol muy comprometido con la sociedad que lo rodeaba, recorriendo de punta a punta el territorio para acompañar a los habitantes de la zona. Ejerció su puesto de obispo hasta el día de su muerte, el 10 de enero de 1883.
En el 2015 en Tucumán había una beba que padecía osteomielitis , una enfermedad que la tenía luchando contra la muerte. Los médicos eran pesimistas con la del paciente y creían que si lograrba sobrevivir iba a ser con grandes secuelas. Por su parte, su madre se enfocó en orar con fe a Fray Mamerto Esquiú en búsqueda de un milagro . A la semana, la niña se curó completamente y sin vestigios de la enfermedad.
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La Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano reconoció el milagro al argentino Fray Mamerto Esquiú en abril del 2019, uno de los requisitos para poder ser proclamado beato.
La beatificación
Luego de una vida destinada al servicio religioso y el aumento de sus devotos, llegó la hora de que Fray Mamerto Esquiú sea beato. De esta forma es que tras la ceremonia será el número 14 de la historia de nuestro país.
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