“Estamos en una guerra”, dijo Morales, alternando un tono mesurado con definiciones extremas, que tuvieron como fin generar consciencia en buena parte de la población que en las últimas horas mostró actitudes irresponsables.
Aunque pidió frenar “los linchamientos”, el gobernador lamentó que haya ciudadanos que no acaten estrictamente las medidas de distanciamiento social.
“Algunos organizaron piyamadas o juntadas en quinchos, paremos con la joda”, dijo Morales y además señaló que había demasiadas personas en las plazas en las últimas horas.
Además, por primera vez, se refirió directamente a las diferencias que mantiene con el gobierno nacional por el criterio "gradualista" de manejo de la crisis. “Es el momento de aplastar la pandemia”, se diferenció .
En concreto, el gobernador afirmó que quedaban, a partir de este anuncio, cerrados los límites de la provincia y sólo los residentes en Jujuy podrán ingresar. “No queremos más turistas”, dijo, lastimosamente, dando cuenta de la gravedad de la situación.
La medida alcanza a todas las personas que lleguen a Jujuy, tanto desde adentro del país como desde el extranjero.
Morales reveló que la provincia cuenta sólo con 96 respiradores artificiales, y que buena parte de ellos ya están siendo usados por pacientes con otras patologías.
“A todo el que llegue, lo vamos a despachar”, insistió.
Además, el mandatario brindó una serie de medidas referidas a la administración pública y la circulación de gente.
Ratificó que todo aquel que regrese desde países limítrofes o con circulación activa de coronavirus debe cumplir una estricta cuarentena.
Por otro lado, los empleados públicos desde mañana no asistirán a sus lugares de trabajo, salvo las áreas de salud y seguridad.
Las escuelas, que estaban sin clases pero permanecían abiertas desde ahora estarán cerradas.
Además, con el fin de evitar actitudes irresponsables, se dictó una resolución por la que se considera en flagrancia a quienes promuevan aglomeraciones de más de 10 personas.
Cuando se detecte esta situación, los responsables serán detenidos y recibirán una multa que va desde los 40 mil a 340 mil pesos.
Se recomienda además que las personas no estén en espacios públicos.
Los restaurantes podrán seguir funcionando al 50% de su capacidad, respetando un metro de distancia entre cada mesa.
En el transporte público, en línea con lo que dispuso nación, sólo podrán viajar pasajeros sentados.
“Les pido que sean responsables, rigurosos, disciplinados, sólo no podemos”, insistió.
El jueves, día clave
Morales adelantó que dentro de dos días habrá una reunión conjunta de la que participarán los integrantes del gabinete nacional, el comité de expertos que lidera el ministro de salud Ginés González García, y los gobernadores de las provincias.
Allí Morales dijo que "intentará convencer" a los funcionarios nacionales de que el momento de ser drásticos con las medidas a tomar es el actual, abandonando lo que definió como "criterio gradualista".
"Había algunos ministros que la semana pasada no estaban a tono con la situación, ahora lo están", remarcó el gobernador.
Entre las medidas que espera, adelantó que se trata de decisiones referidas al transporte, área en la que el gobernador intenta ser riguroso. También se aguarda de lo que pueda surgir en ese encuentro referido a la asistencia a los comercios y emprendimientos que van a ser perjudicados con esta crisis.
El gobernador manifestó que es un elemento clave la descentralización de los laboratorios que realizan las pruebas para determinar que casos son positivos a la enfermedad, algo que hoy sólo realiza el instituto Malbrán. No obstante, reconoció que técnicamente este medida es compleja.
"Voy a llevar la consigna de que agravemos las medidas", insistió Morales, quien dijo no querer entrar en una disputa con los funcionarios nacionales pero no ocultó sus diferencias respecto del manejo de la crisis.