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La maternidad no es el destino de toda mujer o cuerpo gestante, aun cuando haya sido fecundado e incluso que haya decidido parir, constituirse en madre. La maternidad no es el destino de toda mujer o cuerpo gestante, aun cuando haya sido fecundado e incluso que haya decidido parir, constituirse en madre.
Señaló que el conflicto se plantea al interior mismo del deseo para cada mujer en singular ¿Cómo aparece y se sostiene ese deseo de maternar o no? Para dar respuesta a este interrogante, Tolaba, afirmó que es el deseo en sí mismo lo que empuja a encontrarnos con una dimensión desconcertante ¿Por qué se habla del deseo de maternidad? y ¿Cómo se habla del deseo femenino? que es otra cosa.
El deseo femenino no tiene nada que ver con el deseo de la maternidad, son dos cosas que van por caminos diferentes. El deseo femenino no tiene nada que ver con el deseo de la maternidad, son dos cosas que van por caminos diferentes.
En otro fragmento resaltó que toda maternidad es en soledad en tanto alude al deseo, y que todos los juicios son sociales o culturales de valor ¿Qué es lo que se debe hacer con un niño? ¿Cómo se debe criar un niño? Es conveniente la figura del padre, del abuelo, la tía... son cuestiones sociales que poco tienen que ver con el deseo.
Estos juicios aparecen como estigmas: mamá soltera, mamá luchona. Toda madre se encuentra sola frente a su deseo de maternar del modo que puede. Estos juicios aparecen como estigmas: mamá soltera, mamá luchona. Toda madre se encuentra sola frente a su deseo de maternar del modo que puede.
Para finalizar destacó la importancia de no obturar el deseo femenino con el deseo maternal. El deseo es un deseo inconsciente, es algo que se transmite en la palabra, los cuidados, en el lazo que una madre puede establecer con el niño. Es importante para un niño saber que fue deseado.
Es muy importante que esa madre no deje de ser una mujer con su deseo. Es muy importante que esa madre no deje de ser una mujer con su deseo.