Macri unió las imágenes de la "marcha de las piedras", en la que miles de personas colocaron en la quinta presidencial rocas con los nombres de los fallecidos por la pandemia y dijo que eso le causó "mucho dolor", pero también lo hizo reflexionar acerca de la polémica.
"Es un momento de volver a despedirse de los seres queridos pero, sobre todo, de mucha indignación. Indignación que comparto con todos los argentinos porque esa foto nos da la sensación de que tocamos fondo. Más bien, el Presidente tocó fondo en el valor de la palabra presidencial", dijo en diálogo con TN.
Dijo que la foto que primero negaron y por la que luego Fernández reconoció como un error, "terminó por destruir toda autoridad moral para el Presidente".
"Coherente con lo del dolor, estuve leyendo la carta de Solange, la chiquita que se estaba muriendo y su padre no pudo llegar a despedirse. Ella decía 'Mientras viva quiero que se me respeten mis derechos'. Me imagino cómo debe haber estado Pablo, su padre, cuando vio esas fotos...", reflexionó Macri.
Luego habló del "decreto autoritario" de Fernández, en el que "todos teníamos que encerrarnos". "Que no hubo diálogo, no hubo escucha. Nos la pasamos diciéndole que debía haber un equilibrio entre la prevención sanitaria y la vida de la gente, las libertades", siguió.
"Debe haber habido miles y miles de casos de personas que murieron solas. Ni que hablar de la preocupación enorme de los millones de chicos que hace un año y medio no tienen clases regulares, y que aún hoy siguen con problemas para retomar su educación", analizó.
A su manera de ver, todas las decisiones durante ese período "se tomaron arbitrariamente, sin escuchar".
"Debería haber habido un equilibrio, nos encerraron meses en la cuarentena más larga del mundo. Más de 90 mil comercios cerrados, más de 40 mil pymes cerradas, la cantidad de gente que perdió su empleo. Quedan más de 400 mil empleos destruidos, que si le restamos los 300 mil que inventaron nuevamente de empleo púbico, son 700 mil empleos destruidos", continuó.
Para Macri, esto es "un daño irreparable" y recordó que primero Alberto Fernández negó reuniones sociales en Olivos y que cuando salió la primera foto dijeron que era mentira. "Cuando aparece la segunda foto, donde aparece el comedor de Olivos donde comí con mi familia o gente que recibía, no quedó más remedio. Aun así no se le escuchó decir perdón, no pudo decir perdón", insistió.