Pero particularmente en el barrio Ruth Navea, alrededor de 20 familias viven un calvario al estar sin suministro de energía, atrapadas entre EJESA y el municipio. El conflicto se inició tras el retiro de un medidor comunitario por falta de pago de un grupo de usuarios, situación que ya lleva 20 días.
Crece el malestar
Sin solución alguna, los residentes se autoconvocaron y decidieron realizar una protesta frente a la delegación municipal.
"El medidor comunitario estaba en un domicilio y cinco vecinos se prendían de ahí y no pagaban. Había reclamos de por qué íbamos a abonar por los que no pagan; entre ellos un taller mecánico que consume muchísimo. Ahora el trámite para un nuevo medidor está aprobado en cero, pero el municipio lo quiere volver a poner en el mismo lugar", reclamó indignada una vecina que reside hace 14 años en la zona.
Los vecinos aseguran que el año pasado ellos mismos costearon un electricista particular y modificaron el cableado para trasladar el punto de conexión a una esquina neutral, pero denuncian que la delegación municipal insiste en realizar una instalación deficiente y riesgosa que pasa por encima del techo de propiedades privadas.
La falta de luz golpea de forma directa a la población más vulnerable del barrio, donde residen niños, adultos mayores y personas con discapacidad. Una de las madres relató el drama diario para atender a su hijo: "Tengo que nebulizar a mi bebé cada seis horas. Por suerte un vecino me pasa un cable alargador y con eso prendo unos foquitos, pero necesitamos una solución hoy".
El malestar se agrava con la pérdida total de los alimentos que se pudren dentro de las heladeras apagadas.