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Durante la cuarentena, la lectura creció más de un 45 % entre los argentinos

Una encuesta en grandes centros urbanos reveló un ascenso del hábito lector, como también de la relación con los libros digitales, desde el inicio de la cuarentena y hasta el 1 de agosto.

  • El muestreo detalla que la suba fue de un 40,7 % entre personas de 18 y 35 años, mientras que en el segmento que va de los 36 a los 65 años, el interés se disparó un 59.3 %.
  • En cuanto al género, los datos fueron muy parejos, con un 52,7 % de mujeres y un 47,3 % de hombres.
  • El informe señala que la venta de ebooks y la suscripción a bibliotecas digitales en internet crecieron en Argentina.

En un contexto de pesimismo editorial, los datos alentadores surgen en lo social, a partir de un estudio realizado por la firma Ghostwriter Argentina, desde el inicio del aislamiento obligatorio.

Motivada por el nuevo escenario cultural, la entidad, dedicada a la investigación y literatura escrita por encargo, realizó, a nivel nacional, un sondeo estadístico entre los diferentes núcleos sociales y etarios, con el fin de observar el comportamiento colectivo intelectual, en tiempos de coronavirus.

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Antena2, 98.1 habló con Fernando Iannace, periodista, escritor y director adjunto de la organización, detalló que “el relevamiento se realizó sobre un total de 7834 casos efectivos, en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y localidades del centro del país, Cuyo y la Patagonia, a través de una investigación cuantitativa y en base a un cuestionario estructurado que se celebró con una encuesta telefónica (IVR) sobre ciudadanos residentes, hombres y mujeres de entre 18 y 65 años, en condiciones de leer pero sin actividades laborales ni profesionales inherentes a la lectoescritura”.

El incremento en los niveles de lectura se produjo como consecuencia de una mayor disponibilidad de tiempo, la saturación frente a la oferta de series y películas, y el fácil acceso del libro en distintos sostenes digitales. El incremento en los niveles de lectura se produjo como consecuencia de una mayor disponibilidad de tiempo, la saturación frente a la oferta de series y películas, y el fácil acceso del libro en distintos sostenes digitales.

La venta de ebooks y la suscripción a bibliotecas digitales en internet creció en Argentina un promedio de 44,3 % desde el inicio de la pandemia, “un número muy lejano a lo que ocurrió en Europa, en España, por ejemplo, donde durante el aislamiento obligatorio, la suba de usuarios en la plataforma eBiblio, el servicio de préstamos de libros electrónicos de bibliotecas públicas organizado por el gobierno español, ascendió a un promedio sostenido de 120 % y casi se duplicó el número de visitas a su web”, según se acota Iannace.

Entre los géneros literarios más buscados, los best sellers de ficción, las autobiografías de famosos, las novelas de terror y los libros de autoayuda, se disputan la cima de quienes piensan que “no abandonarán el circuito literario”, una vez concluida la cuarentena.

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Este crecimiento ocurre a pesar de la crisis comercial del rubro tradicional, pero impulsada por el tiempo libre y la lectura digital en múltiples plataformas. Además, se destaca que el aislamiento despertó la imaginación y el interés por escribir libros con historias propias.

Según la encuesta, el 43,2 % expresó que retomó alguna obra literaria, el 28,6 % dijo haber accedido a nuevos títulos de autores nacionales e internacionales a través de compras online de libros físicos y, el 28,2 % indicó que se volcó mucho a la lectura a través de las distintas plataformas y formatos de libros digitales.

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Qué es Ghostwriter Argentina

Fernando Iannace, explica que la organización está “dedicada a la escritura fantasma, es un término que está desde hace muchísimos años, siglos, que acá en Argentina no está tan reconocido”.

Prestamos servicios para aquellos que de pronto tengan una idea, la quieran desarrollar y no sepan cómo. En este contexto, lo que hacemos es analizar los cambios de hábito, cómo se comportan el lector, el mundo de los escritores y el desarrollo de las nuevas tecnologías. Cuando empezó la cuarentena o cuando se extendió por primera vez allá por el 1 de abril, decidimos llevar adelante esta encuesta para ver qué pasaba en la gente. Prestamos servicios para aquellos que de pronto tengan una idea, la quieran desarrollar y no sepan cómo. En este contexto, lo que hacemos es analizar los cambios de hábito, cómo se comportan el lector, el mundo de los escritores y el desarrollo de las nuevas tecnologías. Cuando empezó la cuarentena o cuando se extendió por primera vez allá por el 1 de abril, decidimos llevar adelante esta encuesta para ver qué pasaba en la gente.

Iannace también explicó que “el libro propio es una herramienta que todos quieren tener porque da prestigio a su autor” y concluyó diciendo que “en tiempos en donde el miedo a la muerte subyace con crueldad, escribir un libro propio es como dejar una huella marcada en la eternidad”.

Al parecer, pandemia y cuarentena conformaron una simbiosis a través de la cual lograron resucitar el vuelo intelectual de quienes buscan ser navegantes de historias ajenas, pero también serán reconocidas por alumbrar un sinfín de nuevos autores, biológicos o adoptivos, de títulos e historias que nutrirán el ecosistema literario para siempre.

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La conclusión a la que arribaron fue que “encontramos que la gente se volcó muchísimo a la lectura, a retomar el habito de leer y eso es un dato alentador”. Explicó además que “un poco tiene que ver con esto de que la gente decía los primeros 15 días ‘me vi dos series, 5 películas’. La idea era empezar a encontrar actividades”. Desde su parecer, esto “hizo que el libro, que siempre está presente, volviera”.

"Esto es positivo porque la gente encontró en el libro una asistencia psicológica. Nunca es lo mismo compartir una serie o una película de una horita que ponerte a leer un libro, que es algo que te termina enviciando. Probablemente haya que hacer otro análisis para cuando pase la cuarentena para ver si esta actividad se puede perpetuar en el tiempo y si produce de alguna manera una sanación en esa pérdida de lectura que veníamos teniendo”.

Fernando Iannace resaltó el hecho de que el tiempo libre “es lo que permitió que casi todos recuerden que tenían un libro y que se podían acercar”. No obstante, aclaró que “va más allá de eso. Hay otros motivos que tiene que ver con darle lucha la aburrimiento, distraer la mente, relajar temores. Algunos encontraron el libro y dijeron ‘me voy a poner a leer’. Otros estaban atormentados por la situación y decidieron sumergirse en un libro y relajarse”.

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“Encontramos que un 45,7 por ciento de los encuestados aumentó la cantidad de horas de lectura. Un 66 por ciento recobró esta costumbre abandonada por falta de tiempo; un 20 por ciento, lo hizo para distraer la mente y un 12,4 por ciento, para luchar contra aburrimiento y las malas noticias”, detalló Iannace.

En cuanto al recorte etario, el muestreo detalla que la suba fue de un 40,7 % entre personas de 18 y 35 años, mientras que en el segmento que va de los 36 a los 65 años, el interés se disparó un 59,3 %. En cuanto al género, los datos fueron muy parejos, con un 52,7 % de mujeres y un 47,3 % de hombres.

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