“CUANDO VENGAS, TE CUENTO” de Juan Páez
“escribir y sobrevivir van de la mano
ahora lo descubro”.

La profesora, Roxana Cortenova, docente, investigadora en Argentina y en el exterior, becada por la Fundación Mempo Giardinelli para participar del Summer Seminar 2013 (University of Virginia) reflexiona acerca del poemario de Juan Páez, “cuando vengas, te cuento”, en el que un sujeto de pasión hace de la palabra un ancla de salvación:
“Toda ceremonia que se precie de tal, está formada por una serie de acciones que le confieren su carácter de ritual y la alejan de lo ordinario, en respuesta a la necesidad de veneración o de homenaje. En ese sentido, cuando vengas te cuento (Jujuy, 2018), la obra del escritor jujeño Juan Páez, cuyo título retoma el último mensaje que su novio le envía poco antes de morir, es mucho más que un poemario.
El texto se construye como un rito de pasaje en el que la escritura no solo es un acto creativo y reflexivo, sino también un hecho catártico y sanador ante la pérdida del ser amado: “escribir y sobrevivir van de la mano/ ahora lo descubro”.
El yo, que recorre el camino de la introspección - tal como Roland Barthes en su Diario de duelo-, busca rearmar con retazos de memoria la voz del otro para recomponer su propia voz, porque “reconstruir una persona/ es traer consuelo al hogar”.
“Para rehacer una persona/ hay que tomarla por las aristas”, afirma. De esta manera, el yo se re-crea a sí mismo en un recorrido pendular que oscila entre el pasado evocado y el presente sufriente, el sueño y la vigilia, la quietud y el movimiento, el cuerpo y la voz.
Las palabras de ese duelo, que bien pudieron ser las de todos los duelos, dan cuenta del dolor frente al silencio: “durante el día espero/ una voz que por las noches/ es un cuerpo que no regresa”.
En este ritual que es la escritura, el yo desanda sus pasos para recomponer la voz ausente y, de ese modo, completar por medio del recuerdo, del sueño o del viaje aquel mensaje inconcluso que resuena desde el otro lado: “a-sombrado/ camino por la ciudad/ para que te despidas de nuestros espacios”.
La ceremonia adquiere distintos tonos y recorre con versatilidad y sigilo los distintos territorios de los géneros que aborda: cuando vengas te cuento es elegía, pero también es un diario, una carta, una plegaria elevada al cielo, una confesión y, ante todo, es el registro escrito de la voz y de la memoria que se niegan al olvido.
Juan escribe: “Compongo bella música/ para evitar el silencio”. Y, sin dudas, lo logra.”
Roxana Cortenova


