La jornada de la audiencia de cesura, donde se dictaminó la pena, inició con retraso debido a inconvenientes en el traslado del imputado. Tras los alegatos de apertura, la defensa del gendarme jugó una última carta al solicitar el testimonio de dos personas: la hermana del acusado y un excompañero de la fuerza, pedidos que fueron aceptados por el tribunal antes de pasar al cuarto intermedio.
A la hora de los alegatos de clausura, hubo una diferencia en los pedidos de pena. Bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual establecida por los jueces de mayoría, la fiscalía había solicitado 18 años, la querella 20 años, mientras que la defensa pretendía el mínimo legal de 8 años de cárcel.
Finalmente, el tribunal se inclinó por una pena intermedia de 17 años. Cabe recordar que los otros tres uniformados que se desplazaban en la patrulla al momento del crimen resultaron sobreseídos.
El momento más emotivo y humano de la lectura del veredicto llegó de la mano de la jueza María Alejandra Cataldi. Mientras los otros dos magistrados mantuvieron un perfil meramente técnico y encasillado en los artículos del Código Penal, Cataldi conmovió a los presentes al utilizar el término "innominados", un concepto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para describir el dolor absoluto y sin nombre que sufren los padres al perder a un hijo.
A pesar de la obtención de una condena efectiva que rompe con la impunidad del "legítimo proceder", el abogado querellante confirmó que van a apelar el fallo ante la Cámara Federal de Casación Penal. El objetivo de la familia sigue firme: revertir el cambio de carátula de los jueces y restituir los agravantes por la condición de miembro de una fuerza de seguridad y alevosía para lograr la prisión perpetua.
Por su parte, la familia de la víctima recibió el dictamen con una mezcla de alivio y profunda resignación. Con la entereza que los caracterizó durante todo mayo de 2026 y las jornadas del juicio, deslizaron que, más allá de los números de la condena, el vacío es permanente ya que "sean 20, 30 o 50 años, Ivo no regresará jamás".