Familias que residen sobre la calle Curupaití y arterias aledañas expresaron su enojo por el despliegue del operativo de seguridad y vallado, el cual restringió los accesos habituales al vecindario a días del evento.
Según expusieron los habitantes de la zona, las estructuras metálicas y los controles policiales se instalaron sin previo aviso ni consulta ciudadana, dejándolos expuestos al flujo de las miles de personas que asistirán al espectáculo en el predio de la Ciudad Cultural.
"Todo esto ha sido autoritario e inconsulto. Nos invade una sensación horrible porque cuando esto se cierre del todo vamos a estar literalmente encerrados. Nos exigen pedir autorización o presentar documentos para entrar o salir de nuestras propias casas", sentenció Eduardo, vecino afectado.
Exigen garantías de circulación y pases de tránsito
Entre los principales reclamos planteados, los residentes remarcaron que, a diferencia de otras convocatorias masivas en la Ciudad Cultural —como la Fiesta Nacional de los Estudiantes o el Festival de los Hornitos—, en esta oportunidad no se distribuyeron con anticipación las obleas de tránsito para identificar a los frentistas.
Señalan que deben realizar las mismas filas de ingreso que el público general, lo que genera demoras de hasta una hora para llegar a sus domicilios. Alertaron además sobre el riesgo que representa el vallado perimetral en caso de que deba ingresar una ambulancia o asistir a personas con movilidad reducida, adultos mayores y embarazadas.
Cuestionamiento a la locación de eventos masivos
Si bien los frentistas aclararon que no están en contra del espectáculo musical ni de los fanáticos del grupo, cuestionaron la elección del predio para un evento de carácter privado que prevé una convocatoria de entre 30.000 y 35.000 personas.
En ese sentido, remarcaron que este tipo de shows masivos en otras provincias suelen desarrollarse en recintos cerrados o estadios deportivos —como el Estadio 23 de Agosto o estadios municipales— para evitar el impacto directo en zonas residenciales.