A la hora de la votación, esta iniciativa del gobierno nacional la apoyaron los radicales, se abstuvo el PRO y la Coalición Cívica votó en contra.
Radicales con el kirchnerismo, ahora van por las PASO
El Frente de Todos finalmente aprobó el presupuesto de 2023, este logro para el gobierno kirchnerista se obtuvo con respaldo de los partidos provinciales y los radicales que una vez más lograron la militada división de Juntos por el Cambio.
Juntos por el Cambio una vez más se mostró fracturado de principio a fin de la sesión y sólo logró unificarse para rechazar algunos artículos.
Los radicales ayudaron con el quórum, aún cuando el Frente de Todos no tenía todas sus bancas ocupadas.
Los primeros opositores que ingresaron al recinto fueron todos radicales, Danya Tavella, Carla Carrizo, Emiliano Yacobitti, el jujeño Jorge Rizzotti, hombre de la más estrecha confianza de Gerardo Morales, el cordobés Víctor Romero y el bonaerense Miguel Bazze.
La ayuda opositora llegó antes de la media hora de tolerancia para el quórum y cuando algunos oficialistas no habían llegado, como por ejemplo Máximo Kirchner.
Otros oficialistas ni siquiera acompañaron el presupuesto, como Juan Carlos Alderete y Verónica Caliva, de la CCC, incómodos con los recortes a las partidas sociales además de no estar satisfechos con las correcciones de comisión.
Los diputados del PRO recién pisaron el recinto con la sesión empezada, pero a los pocos minutos informaron a través de un comunicado que en la votación general se abstendrían.
El punto central que según algunos analistas fue la moneda de negociación y determinante para los radicales fue la modificación del artículo que responsabiliza a las provincias por las deudas de las distribuidoras de energía a la mayorista Cammesa: habrá 90 días de readecuación tarifaria para pagar.
Para entender bien la lógica de los radicales alineados con Gerardo Morales, evitan que la provincia honre su deuda con Cammesa, no le paga a la distribuidora y en Jujuy sigue subiendo las tarifas.
Tal cual estaba previsto, horas después de aprobado el presupuesto los diputados aliados del Frente de Todos presentaron un proyecto de ley para eliminar las elecciones primarias, que además intentarán sancionar antes de fin de año.
El proyecto tiene la firma de los cuatro diputados de provincias unidas: dos rionegrinos, Luis Di Giácomo y Agustín Domingo y dos misioneros, Diego Sartori y Carlos Fernández.
Dicen que este proyecto estaba escrito hace más de un mes, pero la idea era presentarlo después de negociar con la oposición el presupuesto 2023, que fue aprobado este miércoles con respaldo de Juntos por el Cambio.
El plan oficial para eliminar las internas abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) avanza.
Al parecer ya tiene el aval del gobernador cordobés, Juan Schiaretti, un guiño de Florencio Randazzo, de la izquierda y de legisladores de Provincias Unidas, todos grupos que no planean someter sus listas a la decisión de los votantes y se benefician de la dispersión del voto. Pretenden evitar que haya una fuerza de oposición ampliamente vencedora a nivel nacional y en los distritos más importantes.
Pero estos no serían los únicos interesados en la eliminación de las PASO, también sostienen que hay intensas conversaciones con un incondicional del gobierno kirchnerista, Gerardo Morales, quien por ahora apeló al silencio mientras negocia los votos que necesita Cristina para avanzar en este sentido.
Para Morales unas PASO en la coalición opositora sería lapidaria en sus veleidades, habida cuenta que no logra salir del triste 3% que le dan las encuestas más favorables.
El mandatario jujeño no tiene ninguna chance en una PASO y él lo sabe, por eso se suma a esta idea, mientras que pergeña una interna cerrada dentro de Juntos por el Cambio.
Esto significa que podrían votar solo los afiliados al los distintos partidos de la concertación, ahí Morales cree que tiene alguna posibilidad, habida cuenta que la UCR es la fuerza que ostenta el padrón de afiliados más voluminoso.
El problema de los radicales está cuando salen a la puerta de la sede partidaria, no logran el concurso de la ciudadanía un general, y esto se ve reflejado de una manera acabada en la persona de Facundo Manes.
El científico cuando es medido por las encuestadoras, si es considerado solo su persona, puede alcanzar un 30% de imagen positiva, hasta superarlo, siempre de acuerdo a quien haga la medición. Mientras que cuando Manes en medido dentro de la UCR su imagen sufre una caída de por lo menos 7 puntos.
Distinta es la realidad del PRO, que tiene un padrón relativamente chico pero un gran consenso entre los no afiliados e independientes.
Larreta, Bulrrich o Macri aparecen liderado con amplísima ventaja las encuestas en Juntos por el Cambio.
El problema de Morales no es solo un vetusto y devaluado sello, también es “su norte”.
Jujuy no es solo las onerosas publinotas, también es una justicia absolutamente subordinada al poder político; también es el armado de causas a opositores; también es la formidable, impagable e inmoral deuda externa; sin contar la eliminación de los organismos de control; o los tarifazos de luz; o el 65% de pobres; los 120 mil planes que maneja Morales; el permanente halo de corrupción en cada uno de los actos de gobierno; La Esperanza; los números de Cauchari; o los paupérrimos sueldos de los trabajadores del Estado entre otras cosas…
Esto sin entrar en cuestiones político / económicas, como el consentido sometimiento del Partido Justicialista, agravando que el consentidor es Rubén Rivarola.
En la era de las comunicaciones todo se sabe, la información viaja en el dispositivo móvil de cualquier persona, y es muy, pero muy difícil entrar en la consideración del gran público nacional con la patente de ser un fascista silvestre, sobre todo cuando los argumentos de los supuestos logros indefectiblemente vienen cayendo uno a uno.
Además Morales es demodé y lo hace saber de una manera brutal.

